El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, ha declarado que la posible retirada de las reservas de uranio enriquecido de Irán podría ser viable, aunque subraya que este proceso conllevaría una complejidad técnica considerable. En una reciente entrevista con Al Jazeera, Grossi se adentró en uno de los temas más sensibles de las conversaciones en curso entre Estados Unidos e Irán sobre el futuro del programa nuclear de Teherán.
“Es difícil, pero no imposible”, afirmó Grossi al abordar la propuesta de trasladar el uranio fuera del territorio iraní. Hasta la fecha, se estima que Irán posee cerca de 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60%, una concentración que, aunque muy por encima de lo requerido para usos civiles, aún no alcanza el nivel asociado comúnmente con la fabricación de armas nucleares.
Según Grossi, los desafíos no son únicamente políticos; el propio material presenta complicaciones. Actualmente, el uranio enriquecido se encuentra en forma gaseosa, lo que exige procedimientos altamente especializados para su manipulación y transporte. “No es fácil, porque está en forma gaseosa, es altamente contaminante, y no es una operación sencilla,” remarcó el jefe del OIEA.
Estas afirmaciones surgen en un contexto donde la administración de Donald Trump insiste en que cualquier acuerdo futuro con Irán debe incluir garantías específicas respecto a su programa nuclear. Entre las alternativas evaluadas se encuentran la transferencia de las reservas a un país tercero o la modificación de la composición del material para disminuir su potencial estratégico.
Una opción que se ha contemplado en las discusiones es someter el uranio a un proceso de reducción del nivel de enriquecimiento, lo cual lo convertiría en una forma menos sensible desde la perspectiva de la proliferación nuclear. “Todas estas son cuestiones que hemos estado discutiendo”, señaló Grossi.
El presidente Trump ha expresado sus preocupaciones sobre la posibilidad de que terceros países, como Rusia o China, se encarguen de custodiar el material. Aunque en el acuerdo nuclear de 2015 hubo un traslado de uranio enriquecido a Rusia bajo supervisión internacional, las condiciones actuales son muy diferentes, caracterizadas por una crisis regional cargada de tensiones, sanciones económicas y disputas sobre la seguridad en Oriente Medio.
A pesar de que el OIEA no participa directamente en las negociaciones políticas, su papel es fundamental para cualquier solución técnica relacionada con el programa nuclear iraní. Grossi ha mantenido un contacto constante tanto con funcionarios iraníes como con representantes estadounidenses, con el fin de explorar mecanismos que faciliten la implementación de los compromisos que puedan alcanzarse. “Nuestra contribución consiste en hacer que esto sea posible, hacerlo viable”, concluyó.
Este panorama revela la delicatez del tema nuclear en Irán, donde decisiones sobre almacenamiento, transporte o transformación del uranio enriquecido implican inevitablemente la intervención y supervisión del OIEA, una agencia encargada de verificar el cumplimiento de los acuerdos nucleares y supervisar las actividades atómicas en el marco del régimen internacional de no proliferación.
(Datos actualizados hasta el 2026-06-01)
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