Un nuevo capítulo de tensiones se vive en la Autopista México-Cuernavaca debido a la protesta de estudiantes normalistas, que han decidido cerrar la circulación en ambos sentidos a la altura de la caseta de cobro de Tlalpan. Esta manifestación se enmarca dentro de un operativo de revisión de camiones por parte de las autoridades, que ha tenido lugar durante tres días consecutivos.
Los manifestantes llegaron en al menos una docena de autobuses, los cuales se negaron a ser inspeccionados por la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC). Ante la negativa, las autoridades impidieron su paso, lo que desencadenó la decisión de los normalistas de cerrar el tránsito, generando severas afectaciones en la carretera y largas filas de automovilistas atrapados en el tráfico.
La situación se ha vuelto más compleja tras el cierre del Viaducto Tlalpan, y los conductores se ven obligados a buscar rutas alternas, incluso regresando en sentido contrario por la autopista para evitar los bloqueos. Este operativo no es un hecho aislado: la SSC inició la revisión de autobuses de normalistas como parte de sus medidas de seguridad, y ya durante el primer día de estas acciones, se encontraron explosivos en algunos vehículos, lo que ha aumentado las preocupaciones en torno a la situación.
Hasta el momento, no se han reportado enfrentamientos directos entre los manifestantes y las fuerzas del orden, a pesar de la creciente tensión. Este contexto refleja la dificultad de las autoridades para manejar la situación y la determinación de los normalistas, quienes están en la Ciudad de México para apoyar a los maestros de la CNTE en su plantón.
La situación continúa desarrollándose, y las repercusiones de este acto de protesta están afectando a miles de automovilistas. La comunidad espera que se logre un diálogo efectivo que permita restablecer el orden y la circulación en una de las principales vías de acceso al país.
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