La alianza entre los partidos Morena, del Trabajo (PT) y Verde Ecologista de México (PVEM) se encuentra en una encrucijada, en medio de la inminente discusión de una reforma electoral crucial que podría impactar la estructura misma del sistema político mexicano. Esta reforma propone una reducción significativa de recursos destinados a los partidos y, potencialmente, la eliminación de los legisladores plurinominales, un tema que ha generado resquemores entre los socios de la coalición, quienes ven en estas propuestas la amenaza a sus propios intereses.
Desde que esta alianza ayudó a Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum a alcanzar la Presidencia, las fricciones internas no han hecho más que aumentar. Desavenencias sobre la distribución de candidaturas para elecciones locales han marcado la pauta, principalmente debido a la tendencia de Morena a imponer su criterio y a integrar a sus allegados en las contiendas, lo que ha desencadenado tensiones, especialmente con el PT. Este último ha incluso advertido sobre el peligro de una ruptura si la “soberbia” de Morena continua dominando la dinámica interna.
Las discordancias del PT también han sido palpables en la Cámara de Diputados, donde ha votado en contra de temas como la nueva Ley Arancelaria. Por su parte, el PVEM ha expresado su desacuerdo en torno a reformas como la que busca prohibir que familiares de funcionarios públicos puedan postularse, logrando, tras negociaciones, que esta restricción se implemente no antes de 2030.
El argumento de una reforma electoral similar ya fue planteado por el presidente López Obrador en 2022, en su momento proponiendo no solo la eliminación de los plurinominales, sino también una drástica reducción del financiamiento a partidos y que los consejeros electorales sean elegidos por voto popular. Sin embargo, a la hora de la verdad, la alianza oficialista contaba con 276 votos, y solo logró alcanzar 269, muy lejos de los 334 necesarios para enmendar la Constitución.
La situación pone de relieve la fragilidad de esta coalición. Jorge Aljovín, consultor electoral, subraya que la reforma electoral es un punto de inflexión en la supervivencia de los partidos involucrados. Adicionalmente, menciona que la discusión se convierte en una prueba para el liderazgo de Sheinbaum, quien deberá demostrar su capacidad de negociación dentro del Congreso de la Unión para evitar una ruptura.
Las implicaciones de eliminar los plurinominales son también claras. Históricamente, estos partidos han sobrevivido gracias a la representación proporcional, logrando obtener escaños a pesar de contar con un número limitado de votos. Según Fernando Ojesto Martínez Manzur, la pérdida de esos espacios significaría un golpe directo tanto a su representación como a su existencia política.
Con ambos partidos enfrentando la posibilidad de que la reforma ponga en peligro su operatividad, surge la necesidad de que no vendan su apoyo a Morena en esta iniciativa que podría resultar devastadora para ellos. Al mismo tiempo, la dependencia de Morena en su alianza es evidente; sin el apoyo del PT y el PVEM, el partido en el poder carece de los votos requeridos para realizar cambios constitucionales.
En resumen, la inminente reforma electoral no es solo un tema de gestión política; pone en juego la esencia misma de la representación política en México, y el futuro de una colaboración que, a pesar de sus desacuerdos, es vital para la estabilidad del sistema político actual. Con la fecha de discusión acercándose, el reloj corre para todos los involucrados, y el desenlace podría reconfigurar el mapa político del país para los años venideros.
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