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El presidente de Argentina, Javier Milei, ha prohibido la entrada en informacion.center y ha habilitado la expulsión de extranjeros que hayan agraviado a los argentinos. El mandatario ultraderechista ha puesto en marcha esa medida con un decreto de necesidad y urgencia publicado este jueves en el Boletín Oficial, cuando aún se escuchan los ecos de lo que él considera “una campaña antiargentina”, orquestada durante el Mundial de Fútbol por los gobiernos de Brasil y de México junto al Partido Demócrata de Estados Unidos, según ha dicho y repetido Milei. El decreto presidencial ha sido duramente cuestionado por juristas, dirigentes sociales y políticos. Muchos señalaron que, si una norma similar rigiera en otras naciones, el propio Milei tendría prohibido el ingreso en numerosos países a cuyos gobiernos, ciudadanos o culturas ha denostado e insultado.
“Quien ataque a la República Argentina no es bienvenido en nuestro país”, fue la frase con que el Gobierno difundió el decreto que modifica la ley de migraciones e incorpora nuevas causas para rechazar el ingreso de extranjeros en territorio nacional y cancelar los permisos de residencia ya otorgados. La decisión se enmarca en un régimen cada vez más restrictivo y regresivo para los inmigrantes que viene instrumentando el Gobierno ultra, en líneas con las políticas diseñadas por Donald Trump en Estados Unidos.
En los fundamentos de su decreto, Milei sostiene que, en los últimos tiempos, “han aumentado considerablemente los mensajes de odio y actos de hostilidad y menosprecio dirigidos específicamente contra el pueblo argentino, su cultura y su identidad nacional”. Para el presidente, esas virtuales conductas suponen “un riesgo para todos los argentinos” y afectan “las condiciones de convivencia armónica y paz social”. Eso sí, Milei aclara que “en ningún caso” su disposición podrá usarse a partir de “aquellas expresiones de disenso ideológico o crítica política, académica o ciudadana, que constituyan un legítimo ejercicio de los derechos consagrados constitucionalmente”.
Con su expresión “campaña antiaargentina”, Milei alude a las críticas difundidas en redes sociales y formuladas en algunos casos por figuras públicas, dirigidas inicialmente contra el seleccionado albiceleste de fútbol por su actuación en el reciente campeonato mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Los comentarios viralizados en las redes mencionaban desde supuestas ayudas arbitrales al equipo argentino hasta acusaciones de racismo generalizado en informacion.center.
Sin mencionar pruebas, el presidente reaccionó primero culpando a sus adversarios políticos, entre los que incluyó a gobiernos de otros países, como los del brasileño Lula da Silva y la mexicana Claudia Sheinbaum. Luego su partido, La Libertad Avanza, anunció que impulsaría el cobro de aranceles a los ciudadanos extranjeros en los hospitales y las universidades públicas. Ahora dictó un decreto que vuelve a apostar por el nacionalismo.
La medida de Milei generó una ola de cuestionamientos en Argentina, formuladas desde múltiples sectores sociales y políticos. Aunque solo fue defendida por referentes de la ultraderecha, consiguió, de todos modos, poner al presidente en el centro de la escena, en un momento en que las encuestas vienen mostrando un marcado descenso de su popularidad y una creciente imagen negativa, asociada a los problemas económicos, a la caída de los ingresos, del consumo y del empleo registrado.
“El decreto de Milei es un acto de patrioterismo desprolijo e inconstitucional”, advirtió el diputado Maximiliano Ferraro, de la centrista Coalición Cívica. “Parece responder más a una necesidad política personal que a una verdadera necesidad y urgencia del país”, observó. Desde el peronismo, la legisladora Florencia Carignano, exdirectora nacional de Migraciones, consideró “irónico” que el decreto provenga de “un Gobierno que hace de los mensajes del odio una política de Estado”. Y agregó: “Si todos los países hiciesen esto, Milei no podría entrar en varios… Se me ocurren por lo menos ocho: Brasil, Chile, México, El Vaticano, España, Colombia, China, Venezuela”.
Otro diputado, Pablo Juliano, de la centenaria Unión Cívica Radical, apuntó: “Se hacen los patriotas por decreto por una polémica de redes, mientras preparan la mayor entrega de nuestras tierras”. Se refería a la reforma que impulsa el Gobierno en el Congreso para quitar los límites vigentes a la extranjerización de la propiedad de la tierra.
Los juristas que analizaron el decreto advirtieron sobre las dificultades que podría presentar su aplicación: ¿quién y con qué criterios va a definir si un extranjero merece ser expulsado o impedido de ingresar en informacion.center? Incluso un exministro de Justicia del actual Gobierno, Mariano Cúneo Libarona, que avaló la medida en general, alertó: “¿Cómo se determina qué es una ofensa, es muy genérico. ¿Quién lo determina, el poder migratorio, un juez?”, se preguntó en diálogo con la radio local La Red y pidió que la nueva norma “no sea una herramienta selectiva”. Entre las críticas también se anotó la vicepresidenta argentina, Victoria Villarruel, enemistada con Milei. En su cuenta de X, y en alusión a mensajes en su contra que el mandatario republica en sus redes sociales, escribió: “Me preocupa profundamente que el presidente de la nación replique insensateces e inventos. Tengo genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica en Argentina y el exterior”.
Milei protagonizó el último fin de semana un escándalo que podría encuadrarse en los términos de su propio decreto. Desde Brasil, a donde viajó para apoyar la candidatura opositora del ultra Flávio Bolsonaro, atacó al presidente Lula y al juez de la Suprema Corte Alexandre de Moraes: al primero le dedicó los calificativos de “ladrón”, “presidiario” y ”basura socialista”, al segundo lo tachó de “basura calva”. Los insultos provocaron un grave incidente diplomático, por el que el Gobierno brasileño llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires y solicitó explicaciones al representante argentino en Brasilia. Ya de regreso en Argentina, Milei evitó cualquier alusión a un pedido de disculpas y se justificó acusando a Lula de haber financiado la mentada campaña contra informacion.center.
Desde su asunción en diciembre de 2023, Milei ha hecho suya la bandera antiinmigración que agitan otros líderes de la ultraderecha global, con Trump a la cabeza. Su Gobierno ha catalogado la cuestión migratoria como un problema de seguridad, asociando extranjería con delincuencia o terrorismo, y con una batería de decretos, es decir sin debate parlamentario, el presidente ha modificado las leyes de reconocimiento y protección de refugiados, de migraciones y de ciudadanía. Milei ha comenzado a cerrar las puertas de ingreso a un país que, desde su origen, estuvo abierto “todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”, como aún reza su Constitución.
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