Miguel lleva 30 años en situación de calle, contó que le gusta que le digan Angie y recordó su historia con Ana Bárbara.
En redes sociales se viralizó el testimonio de un testigo del colapso de la Línea 12 del Metro, pues Miguel Córdova dormía debajo del puente que se cayó, y debido a su forma de expresarse cautivó a muchos.
Varios tuiteros unieron fuerzas para buscarlo y apoyarlo económicamente, aunque él no buscaba apoyo, sino solo ser feliz.
Miguel es tabasqueño y lleva 10 años viviendo en CDMX. Se dedica a recolectar botellas de plástico y latas para subsistir.
➡️ “Se cimbró la banqueta… nos caímos, se vio cómo se vino hacia abajo el Metro en dos… se hundió”.
Este es el #testimonio de Miguel, quien vivió el momento de la tragedia del #MetroCDMX pic.twitter.com/Da2iI1WWLL
— Ruido en la Red (@RuidoEnLaRed) May 4, 2021
En entrevista con Ruido en la red, Miguel contó que le gusta que le digan Angie, como se llamaba su abuela, pues su nombre de pila le trae malos recuerdos.
Angie actualmente tiene 36 años, pero dejó su casa a los 6; con ayuda de un conductor de tráiler llegó al lago de Texcoco, y desde entonces su vida “ha sido sobrevivir, pero sin hacer daño a nadie”.
Ha vivido en varios estados de la República, como en Salamanca, Guanajuato, donde trabajó en la lavandería de un asilo para ancianos, donde le gustaba “devorar” libros de la biblioteca. Además del español, habla chontal (su lengua madre), Roque, zapoteco y mazateco.
También vivió en Tijuana, donde trabajó alimentando a 90 cerdos de un criadero por 10 pesos al día. Después se fue a Monterrey, donde en un jaripeo conoció a la cantante Ana Bárbara.
“La conocí en el jaripeo de Monterrey, a mi guapa, hermosa, grupera, Ana Bárbara. Fue mi gran amiga, y donde quiera que estés, te amo, chula.
“Mi Altagracia (nombre real de Ana Bárbara), con ella viví experiencias muy hermosas, que lo que no viví en su momento, de niñez, ella me los recompensó a mis 16 años. Fue mi gran madre, después de la otra”, dijo con una sonrisa en el rostro.
Después vivió en las playas de Nayarit, y cuenta que le gusta mudarse de ciudad “Cuando siento que ya no me siento tranquilo, porque empiezo a sentir miedo de que siento que la gente me está viendo o me vayan a hacer algo. Pero ahorita este cuerpo ya se cansó”.
Y es que a sus 36 años, “y con todas las cosas que traigo simplemente me levanto y que sea lo que Dios Quiera”.
En la entrevista confesó cómo es feliz con muy poco: “Teniendo 5 pesos en la bolsa soy feliz, con 5 pesos puedo hacer maravillas”.
“La tristeza la llevo por dentro, esa nunca se me va a quitar, pero dice un dicho ‘Ni le hagas tanto caso a tu motor (señala su corazón), ni a tu cerebro, mejor dales por su lado a cada quien y sigue moviendo el esqueleto’”, reflexionó, luego de contar que por situaciones que vivió con su padre y su madre, que todavía le duelen, decidió salirse de casa.
A Miguel lo hace feliz ver películas de Cantinflas, y cuenta que con la recolección de botellas obtiene dinero para comer y para poder entrar a un café internet a ver películas.
Tras volverse viral y sentir el apoyo de muchos, Angie reflexionó: “Gracias por esa muestra de cariño, por hacerme sentir que todavía vivo en la sociedad y que soy parte de esta sociedad”.
“No es para hacerme famoso, simplemente para que sepan que los de abajo le sufrimos y le rascamos para ‘sacar la chuleta’, como yo digo, yo sé que todos en este momento buscamos sacar adelante a familias, enfermos, pero simplemente poner la mejor cara ante el mundo, sonríele a la vida que la vida te sonríe siempre”.
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Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación.




























