México y Canadá han dado un paso significativo hacia la profundización de sus relaciones comerciales al acordar la elaboración de un “plan de acción” bilateral que tiene como objetivo ampliar las inversiones y el comercio entre ambos países, así como reducir las barreras regulatorias. Esta iniciativa fue anunciada por el secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, tras su encuentro en la Ciudad de México con el ministro canadiense Dominique LeBlanc.
El acuerdo busca acelerar agendas específicas en el contexto del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), parcelario para la integración regional. Se prevé que esta estrategia bilateral sea definida en el segundo semestre de 2026, un horizonte que podría traer cambios significativos en la dinámica comercial entre los países.
Ebrard caracterizó la visita de la delegación canadiense como una de las más amplias en años, abriendo nuevas vías de colaboración. La reunión incluyó la participación de cerca de 900 compañías mexicanas y canadienses, lo que ilustra el interés y compromiso de ambos países en fomentar un diálogo activo entre sus sectores empresariales.
El objetivo del plan es establecer una agenda a largo plazo que derive del intercambio entre los sectores público y privado. A lo largo de esta misión comercial, prevista también con visitas a Monterrey y Guadalajara, se espera abordar temas cruciales como minerales, inversiones en puertos, infraestructura y la seguridad de las cadenas de suministro. Además, se contempla la creación de oportunidades laborales para los jóvenes de ambas naciones, reflejando un enfoque en el desarrollo económico y social conjunto.
Como resultado de esta reunión, se firmó un memorando de entendimiento entre el Consejo Empresarial de Canadá y el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de México, un paso importante para articular la cooperación empresarial durante la misión y en futuros encuentros de negocios.
Dominique LeBlanc destacó el interés de Canadá en trabajar más estrechamente con México en sectores clave como la agricultura, manufactura avanzada —incluida la automotriz—, tecnologías limpias, energía y tecnologías de la información. Su enfoque está en identificar oportunidades para que las empresas canadienses amplíen su presencia en el mercado mexicano, alineándose de manera estratégica con sus contrapartes locales.
Inevitablemente, estos esfuerzos bilaterales se enmarcan en un contexto de tensiones comerciales con Estados Unidos. Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca hace un año, las políticas más restrictivas han marcado la pauta, lo que añade un imperativo de cooperación entre México y Canadá en la revisión del T-MEC programada para julio próximo.
El compromiso entre ambos países no solo busca construir un futuro comercial más sólido, sino también traducir esfuerzos políticos y empresariales en proyectos concretos que beneficien a sus sociedades. Esta nueva fase en las relaciones mexicanas-canadienses promete abrir un abanico de oportunidades que podría redefinir el comercio en la región.
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