La narrativa sobre la muerte de la voz en las telecomunicaciones ha sido, en muchos aspectos, un mito urbano alimentado por la evolución de la tecnología. Durante mucho tiempo, se creyó que el auge de los datos había desplazado por completo la voz, un pilar fundamental de la comunicación. Sin embargo, lo que realmente ha sucedido es una metamorfosis: la voz ha cambiado de forma y se ha adaptado a nuevas realidades digitales.
A principios del nuevo milenio, informacion.center dependía casi exclusivamente de la telefonía fija. En 2000, aproximadamente el 95% del tráfico de llamadas, que superaba los 90 mil millones de minutos, se gestionaba a través de redes fijas. Este modelo centrado en el hogar era limitado, tanto geográficamente como en su accesibilidad, concentrándose principalmente en zonas urbanas y estratos socioeconómicos más altos. En 2004, el tráfico de líneas fijas alcanzó su punto culminante, con un récord de más de 143 mil millones de minutos. Sin embargo, en ese mismo año, las señales de cambio ya comenzaban a aflorar.
El verdadero punto de inflexión se produjo en 2009, cuando el tráfico de llamadas móviles por primera vez superó al de las líneas fijas. Con más de 94 mil millones de minutos en llamadas móviles, este “cruce de curvas” no fue un simple accidente estadístico, sino el resultado de una convergencia tecnológica que redefinió la industria. La llegada de las redes 3G transformó el teléfono móvil; dejó de ser un mero dispositivo de comunicación y se convirtió en una puerta de entrada al internet. En simultáneo, los primeros smartphones liberaron a la comunicación de las ataduras de la ubicación, haciéndola personal y accesible en cualquier parte.
A medida que la movilidad empezaba a liderar el panorama, un segundo cambio significativo ocurrió en 2014. La Reforma de Telecomunicaciones y la entrada de AT&T en México intensificaron la competencia, lo que cambió radicalmente la oferta comercial. La introducción de minutos ilimitados eliminó la lógica de tarifas por uso, democratizando el acceso a la voz. Como resultado, el tráfico de llamadas móviles creció exponencialmente, y la voz comenzó a ser percibida como un servicio más accesible y generalizado.
Hoy, el mercado presenta una paradoja. En 2022, el tráfico de llamadas móviles alcanzó un máximo histórico de alrededor de 324 mil millones de minutos, pero ahora experimenta una ligera contracción. Sin embargo, esto no implica una disminución en la comunicación, sino más bien una migración hacia nuevas formas. La voz ha encontrado su lugar en un ecosistema digital amplio, utilizando mensajería instantánea, notas de voz, videollamadas y reuniones virtuales, donde el usuario, a menudo, ni siquiera se percata de que está “hablando por teléfono”.
La expansión de los Operadores Móviles Virtuales (OMV), junto con la masificación de los smartphones y los planes orientados a datos, han acelerado esta transformación. La telefonía fija, que apenas representa el 4% del tráfico total, demuestra que la manera en que nos comunicamos ha cambiado de forma irreversible.
La historia del tráfico de voz en México no es la de un servicio en declive, sino una evolución continua. Hemos pasado de contabilizar minutos a depender de la conectividad. En la actualidad, la voz permanece en el núcleo de la interacción humana, pero su naturaleza es ahora digital, multiplataforma y ubicua. La voz está más viva que nunca, aunque ya no se manifiesta como la conocíamos en el pasado. Esta transformación refleja no solo un cambio en las preferencias del consumidor, sino una adaptación de las telecomunicaciones a un mundo que demanda agilidad y versatilidad.
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