La segunda vuelta electoral en Brasil se prepara para ser muy disputada
El debate presidencial del viernes entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro fue el último antes de la votación este domingo, Jair Bolsonaro, Luiz Inácio Lula da Silva

Este fin de semana, Brasil se prepara para elegir a su nuevo presidente en una segunda vuelta electoral que promete ser muy disputada. El debate presidencial del viernes entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro fue el último antes de la votación este domingo.
En un intento por convencer a los electores, Bolsonaro se centró en las supuestas dificultades económicas que enfrenta Brasil. Según sus palabras, el país ha visto aumentar los precios de productos básicos como el chocolate y el papel higiénico, lo que provocaría una disminución en la capacidad adquisitiva de la población. Bolsonaro aseguró que, si es elegido presidente, devolverá "el poder de compra a los brasileños.
Lula da Silva, por su parte, lanzó un ataque contra Bolsonaro acusándolo de estar a las órdenes del presidente estadounidense Donald Trump. Según el candidato progresista, Bolsonaro está lamiendo las botas de Trump para que este imponga aranceles sobre las importaciones brasileñas y perjudique su campaña electoral.
Bolsonaro también fue cuestionado por Lula en cuanto a la clasificación de grupos brasileños como narcoterroristas. El candidato progresista aseguró que su rival quiere entregar el país a Trump a través de esta táctica, lo que podría tener graves consecuencias para la soberanía nacional.
El presidente brasileño Jair Bolsonaro instó a su rival en las elecciones, Luiz Inácio Lula da Silva, a explicar los detalles de su plan fiscal, que incluye un tijeretazo para reducir la deuda pública.
Lula respondió afirmando que el presidente había sido quien arregló la economía en Argentina durante su mandato. Bolsonaro se refirió a Lula como alguien que da al pueblo con una mano y lo quita con nueve dedos, haciendo referencia a un accidente de trabajo en el que perdió el dedo meñique.
La tensión entre los candidatos aumentó cuando Bolsonaro acusó a Lula de no respetar la memoria del presidente, quien había sufrido por trabajar en condiciones difíciles como metalúrgico.
Lula se enfureció y exigió que Bolsonaro le pidiera disculpas por el insulto.
Durante el último debate presidencial antes de las elecciones de vuelta en Brasil, los dos candidatos volvieron a acusarse mutuamente de corrupción y falta de transparencia.
En este sentido, Lula se enfureció cuando Bolsonaro hizo referencia al juego de fútbol que su hijo Flávio ha sido investigado por presuntamente controlar. Según los datos disponibles, el actual mandatario es quien permitió el auge de este juego durante su gestión.
Lula redobló su reto lanzando un nuevo desafío para que Bolsonaro levantara el secreto bancario de sus cuentas. El presidente aseguró haber entregado todos sus documentos al Tribunal Superior Electoral, así como los de su esposa Janja da Silva y un hijo investigado por tráfico de influencias.
Bolsonaro se vio obligado a defender la inocencia del policía acusado de asesinar a una niña de cinco años durante una operación policial. El candidato ultraderechista aprovechó para cargar contra la expansión del narcotráfico en las favelas, mostrando su confianza" en la inocencia del agente sospechoso.
En un momento inusual de coincidencia entre los candidatos a la presidencia de Brasil, Jair Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva se mostraron favorables a la propuesta del actual Gobierno para reformar la Constitución y establecer un derecho al transporte público gratuito los fines de semana.
Lula argumentó que este beneficio sería justo para las personas que desean visitar a sus familiares durante los días de descanso, mientras que Bolsonaro también expresó su apoyo, aunque criticó que esta medida podría llevar a una pérdida de poder adquisitivo para disfrutar del tiempo libre.
Durante el debate, Bolsonaro pidió varias veces al espectador que se dirigiera a Google para verificar las declaraciones de Lula, a quien consideraba falsas. Además, en varios momentos, Lula se despistó y dejó de usar el tiempo que le correspondía, lo que llevó al mediador a advertirle que podía seguir hablando con dos minutos adicionales.
Datos basados en información reportada originalmente por El Financiero Mundo.
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