“El Mundial puede convertirse en una oportunidad para los servicios formales o una ventana para la ilegalidad”, así lo advirtió Octavio de la Torre Stéffano, presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur). En un momento en el que la economía mexicana se prepara para la Copa del Mundo 2026, la lucha contra la piratería se convierte en un tema crucial para proteger la economía y el empleo.
Con cifras impactantes, la confederación reportó que en 2025, el consumo de productos piratas en México ascendió a 63,262 millones de pesos, resquebrajando alrededor de 70,000 empleos formales. A medida que se aproxima el evento deportivo, el fenómeno de la piratería podría intensificarse, representando una competencia desleal que no solo evade impuestos y normas regulatorias, sino que también pone en riesgo la salud y seguridad de los consumidores.
Si bien el Mundial generará una significativa derrama económica, surge la incertidumbre en torno a quiénes realmente se beneficiarán. Actividades económicas como el turismo, el comercio y los servicios están en la mira, pero también lo están prácticas que erosionan el comercio formal, como la piratería física y digital, el uso indebido de marcas y el contrabando.
Los sectores identificados como más vulnerables incluyen el textil, el deportivo, el comercio minorista, la mercancía promocional, el derecho audiovisual, y las marcas patrocinadoras. Esta situación se complica por la falta de control eficaz en las aduanas, lo que de la Torre identificó como el origen del problema. “No se puede abordar el tema desde la superficie, se necesita una intervención que comience en los puntos de entrada”, aclaró.
Con el objetivo de combatir la piratería de raíz, se sugiere una modernización de los procesos aduaneros y un fortalecimiento de la trazabilidad de las mercancías. Además, se debe agilizar la resolución de trámites pendientes en la Secretaría de Economía, pues el 72% de las gestiones que afectan el crecimiento de los negocios están atrapadas en burocracia, lo que evidencia un marco regulatorio que muchas veces castiga la legalidad.
El organismo también destacó la urgente necesidad de fomentar el comercio formal, resaltando que el 58% de las empresas se plantean reducir operaciones o incluso cerrar por la carga regulatoria. A esto se suman aquellos peligrosos vínculos entre la piratería y la explotación laboral, lo que subraya la relevancia de combatir no solo el daño a las marcas, sino también las redes de trabajo informal y explotación.
Ante este panorama, se plantean pasos concretos: reforzar el control aduanero, mejorar los trámites de comercio exterior, y colaborar con entidades como el Instituto Mexicano de Propiedad Industrial (IMPI) para la protección de marcas. Estas medidas buscan no solo salvaguardar los intereses de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), sino también proteger a los consumidores y a la dignidad del trabajo en México.
Finalmente, el mensaje es claro. El combate a la ilegalidad debe establecerse con claridad y certeza jurídica para no afectar a aquellos que operan dentro del marco legal. La Copa del Mundo 2026 puede ser una gran oportunidad, pero su éxito debe estar cimentado en el respeto por la legalidad y el fortalecimiento de la economía formal.
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