Durante su visita a Veracruz, la presidenta Claudia Sheinbaum enfatizó la importancia de mantener al país en un estado de alerta frente a posibles injerencias externas, las cuales, aseguró, podrían recibir respaldo de sectores conservadores en México. Este llamado se realizó en el marco de la ceremonia conmemorativa del Bicentenario de la Consolidación de la Independencia en Mar y Tierra, un evento significativo que celebra la soberanía nacional.
En su discurso, Sheinbaum Pardo destacó cómo a lo largo de la historia, los sectores conservadores han buscado apoyo extranjero ante la falta de respaldo interno. “No triunfa el uso de la fuerza para acabar con la razón, tampoco triunfa quien defiende los viejos privilegios frente a la Transformación”, afirmó ante un auditorio compuesto por mandos navales y militares. La mandataria subrayó que el amor por el pueblo y la razón son fundamentales para debilitar las tentaciones injerencistas.
Recordando el hito de 1825, cuando la guarnición española de San Juan de Ulúa se rindió ante las fuerzas republicanas, Sheinbaum resaltó el papel de Veracruz como un bastión de resistencia frente a invasiones, afirmando que la defensa de la soberanía es un compromiso permanente. “Estamos llamados a defender nuestra independencia, la justicia y la libertad”, dijo, incorporando a su discurso los principios de figuras históricas como Hidalgo, Morelos, Guerrero y Leona Vicario. Reflejando estos ideales, citó los Sentimientos de la Nación: “La felicidad del pueblo es la finalidad suprema de todo gobierno”.
La defensa de la soberanía nacional no fue el único tema tratado; también se abordó el papel protagónico de las Fuerzas Armadas en la promoción de la seguridad y el bienestar social. “Nuestras Fuerzas Armadas construyen paz y justicia junto a su pueblo”, comentó, destacando el compromiso de las autoridades en diferentes áreas.
En un contexto más amplio, a inicios de noviembre de 2025, Sheinbaum aseguró que no había intervención de Estados Unidos en México, afirmando que la relación con el entonces presidente Donald Trump se mantenía en un marco de colaboración sin injerencias. Este contexto enmarca el discurso de la presidenta dentro de una política nacional que busca consolidar la independencia y el fortalecimiento del país ante presiones externas.
Al finalizar su intervención, la presidenta arengó con fervor: “¡Que viva México libre, independiente y soberano!”, un llamado que resuena en el imaginario nacional y que invita a la reflexión sobre la identidad y la autonomía de la nación en tiempos inciertos. La conmemoración del Bicentenario no solo es un recordatorio de su historia, sino también una reafirmación del compromiso hacia un futuro soberano y justo.
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