La ciudad ucraniana de Oleshky sufre escasez de alimentos y suministros médicos
La situación en la ciudad es extremadamente difícil debido a la falta de electricidad, calefación y agua corriente, así como la presencia de drones amenazantes y carreteras minadas.

La ciudad de Oleshky, ubicada en el frente sureste de Ucrania, está sumida en la desesperación debido a la escasez de alimentos y suministros médicos que ha persistido durante meses.
Las condiciones en la ciudad son extremadamente difíciles: no hay electricidad, calefacción ni agua corriente. Las carreteras que salen de Oleshky están minadas y llenas de coches calcinados, lo que hace que el acceso a la zona sea prácticamente imposible.
La presencia de drones amenazantes en la zona ha generado un ambiente de gran tensión entre los residentes. La mayoría de ellos se encuentran atrapados en la ciudad debido a la falta de medios para escapar. Según fuentes, hay alrededor de 000 personas que aún permanecen en Oleshky.
La ciudad fue capturada por las fuerzas rusas el primer día de la invasión a gran escala de Ucrania en 2022. Desde entonces, los edificios han sido bombardeados e incendiados y la infraestructura ha sufrido graves daños. En junio pasado, la ciudad sufrió una nueva calamidad cuando las aguas inundaron el área tras el colapso de la presa de Kakhovka debido a una explosión que probablemente fue provocada por el ejército ruso.
La situación en Oleshky es cada vez más desesperada. Los residentes se enfrentan a la muerte por hambre o enfermedad, mientras se avecina otro crudo invierno sin esperanza de un acuerdo humanitario para evacuar a los afectados.
La ciudad ucraniana de Oleshky se encuentra en un estado de devastación total, según testimonios de residentes que han huido del lugar. La falta de comida, suministros y atención médica es generalizada, y la población civil sufre las consecuencias de la guerra sin ayuda apreciable.
Ambas partes involucradas en el conflicto, Rusia y Ucrania, se culpan mutuamente por la situación catastrófica. Moscú afirma que Kiev está bloqueando deliberadamente los suministros y evacuaciones, mientras que Kiev alega que Rusia mantiene a la población civil como rehén.
La petición de Ucrania para un alto el fuego local ha sido reiterada en varias ocasiones con el fin de organizar las evacuaciones. Sin embargo, Rusia no ha asumido ningún compromiso sobre este tema, pese a estar obligada por el derecho internacional a garantizar la supervivencia de los civiles bajo su control.
El presidente Volodimir Zelensky mencionó el sufrimiento de Oleshky en un foro internacional en Polonia, recordando que la ciudad había sido "arrasada por Rusia. Ucrania está intentando ayudar a las personas afectadas pero, según Zelensky, están bajo ocupación.
El papa León XIV llamó al presidente Vladimir Putin el viernes para instalar un alto el fuego y permitir la entrega de alimentos y medicinas a Oleshky así como la evacuación segura de la población civil. El Kremlin indicó que Putin expresó su apoyo a los esfuerzos del Vaticano y manifestó su disposición a cooperar en este sentido.
La situación en la ciudad de Oleshky es cada vez más desesperada. Los residentes que aún permanecen en la zona buscan comida entre los edificios destruidos o intentan cultivar verduras en huertos para sobrevivir.
La falta de suministros básicos se vuelve más crítica a medida que pasa el tiempo. La morgue municipal está llena de cadáveres, y sin electricidad, los cuerpos comienzan a descomponerse.
El hospital de Oleshky también enfrenta graves problemas. Según Tetiana Hasanenko, la jefa exiliada de la administración militar ucraniana de la ciudad, el sótano del hospital está lleno de cadáveres, con más de 100 cuerpos sin atención médica adecuada.
La ayuda humanitaria llega con retrasos y en cantidades insuficientes. La oficina de derechos humanos de la ONU informó que el último reparto regular de alimentos por carretera se realizó el 26 de mayo, y los funcionarios locales admitieron que entregaron solo 2 toneladas de ayuda este mes.
La situación en el hospital es catastrófica. Carecen de medicamentos y suministros básicos, y los ataques con drones impiden que las ambulancias lleguen a los pacientes, lo que hace imposible trasladarlos a otro lugar seguro.
Los residentes que logran escapar de Oleshky describen la ciudad como un lugar sin vida. Es imposible vivir en Oleshky, dijo una mujer que huyó a Mariúpol, controlada por los rusos, y habló bajo condición de anonimato por temor a su seguridad.
La ruta hacia la seguridad es cada vez más peligrosa para los evacuados de Oleshky. Un conocido del que se ha escapado murió en la carretera cuando su coche fue atacado a tiros mientras intentaba llevar comida a la ciudad controlada por Rusia.
La ruta entre Oleshky y Radensk es conocida como la carretera de la muerte" debido a los cadáveres que se encuentran en ella y a la falta de personal para retirarlos. Una explosión ocurrida este mes dejó cuatro muertos y un hombre de 86 años gravemente herido.
Los drones ucranianos han minado a distancia los senderos forestales utilizados por las tropas rusas, lo que ha dificultado aún más la huida de los evacuados. Algunos intentan regresar a Oleshky con comida para sus hijos o padres ancianos que dependen de ellos.
Aunque algunos evacuados logran llegar a Radensk, otros se ven obligados a quedarse en la ciudad controlada por Rusia debido a las condiciones precarias y peligrosas. Los pueblos y aldeas cercanos enfrentan situaciones similares, con carreteras minadas y ataques constantes.
Se estima que tarda entre seis y ocho horas recorrer la distancia entre Oleshky y Radensk a pie o en bicicleta, debido a la debilidad física de los evacuados y el riesgo de ser atacados. Algunos tienen que esperar a que pasen los ataques o cargar con sus bicicletas para evitar las minas.
La situación en Oleshky es cada vez más desesperada. Según Arkhipova, el viaje solo es posible con tiempo seco y pensar en el próximo invierno la tiene aterrada.
Algunos residentes rechazan abandonar sus hogares, incluso si significa arriesgar su vida al caminar por rutas minadas. El teniente Voronetskyi sostuvo que algunos no quieren emprender un viaje peligroso.
La evacuación sigue siendo un tema de discusión entre Rusia y Ucrania. Aunque se han hablado de un posible alto el fuego temporal y un corredor humanitario, no hay acuerdo. La Oficina de Derechos Humanos de la ONU informó sobre la situación.
La llegada del invierno agudiza la urgencia de la situación. Según Dmytro Lubinets, comisionado ucraniano de derechos humanos, Rusia no ha proporcionado garantías claras y verificables para llevar a cabo una operación humanitaria.
Las carreteras están minadas, según los funcionarios de la ciudad nombrados por los rusos. No todos los residentes quieren marcharse, lo que complica la evacuación. El gobernador de la parte ocupada de la región de Khersón prometió ayudar a quienes deseen abandonar la ciudad.
El Comité Internacional de la Cruz Roja está dispuesto a prestar asistencia en una evacuación, pero solo si ambos países están de acuerdo y existen garantías de seguridad para los civiles. La portavoz del CICR declaró que se necesitan condiciones seguras para que puedan actuar.
El ejército ucraniano ha estado utilizando drones para transportar ayuda alimentaria a la ciudad de Oleshky, que se encuentra bajo control ruso. Según el teniente Voronetskyi, su brigada ha enviado más de 7 toneladas de alimentos desde septiembre, incluyendo paquetes con enlatados, ingredientes para hornear pan y trigo sarraceno.
Los suministros han sido entregados sobre el río Dnipro a través de drones capaces de transportar al menos 20 kilogramos cada uno. Voronetskyi explicó que la ayuda no está destinada a permitir que la gente sobreviva al invierno, sino más bien para ayudarlos a recuperar fuerzas y prepararse para abandonar la ciudad.
La situación en Oleshky es desesperante, según el teniente ucraniano, quien enfatizó que Rusia debería entrar en la ciudad y sacar a la gente.
Datos basados en información reportada originalmente por Infobae América.
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