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La verdad está ahí fuera. Y puede que dentro de poco esté en aliens.gov. Este es el nombre del dominio registrado por la Oficina del Presidente de Estados Unidos el pasado miércoles. El registro se produce un mes después de que Donald Trump anunciara que ordenaría al gobierno publicar todos los archivos relacionados con extraterrestres que posee. Ha sido un bot que monitoriza los nuevos dominios del gobierno estadounidense el que lo ha hecho público, aunque aún no se ha asociado el dominio a ninguna web, así que parece que el lanzamiento no será inminente, según el medio especializado 404.
Los aliens saltaron por última vez al debate público estadounidense tras las palabras de Barack Obama en un pódcast en febrero. El presentador hizo al expresidente una batería de preguntas rápidas, entre ellas si creía en la existencia de extraterrestres. “Son reales, pero no los he visto y no los tienen encerrados en el Área 51”, dijo en tono jocoso. “A menos que exista una enorme conspiración y se la hayan ocultado al presidente de los Estados Unidos”. El vídeo se hizo viral. Tanto que unos días después, Obama matizó sus palabras en una publicación de Instagram: “Permítanme aclarar. Estadísticamente, el universo es tan vasto que hay muchas probabilidades de que exista vida ahí fuera. Pero las distancias entre los sistemas solares son tan grandes que las probabilidades de que hayamos sido visitados por extraterrestres son bajas, y durante mi presidencia no vi ninguna evidencia de que los extraterrestres hayan contactado con nosotros”.
Todo esto podría haberse quedado en una anécdota viral. Pero el presidente Donald Trump decidió entrar en el debate y convertir un meme en una acción de Gobierno. “[Obama] dio información clasificada, y se supone que no debería estar haciendo eso”, dijo sobre su antecesor en el cargo. “Puede que lo saque del apuro desclasificando la información”. En una publicación en redes sociales ese mismo día, Trump prometió hacer precisamente eso: “Basándome en el enorme interés demostrado, ordenaré al Secretario de Guerra y a otros Departamentos y Agencias pertinentes que inicien el proceso de identificación y divulgación de archivos gubernamentales relacionados con vida alienígena (…) y cualquier otra información relacionada con estos asuntos tan complejos, pero sumamente interesantes e importantes. ¡DIOS BENDIGA A AMÉRICA!”.
La prometida desclasificación coincide con un momento de baja popularidad del republicano tras su incursión en una guerra contra Irán que ha supuesto el alza de los precios, la caída de la Bolsa y una caótica situación geopolítica. El movimiento, además, sigue un patrón ya conocido de la administración Trump. El presidente estadounidense ya ordenó la desclasificación y publicación de archivos relacionados con JFK y Jeffrey Epstein, dos figuras que obsesionan desde hace tiempo a la comunidad conspiranoica. En el caso de los archivos de Epstein (el financiero millonario que en 2019 murió en la cárcel acusado de explotación sexual y pederastía), la maniobra mediática se le ha vuelto en su contra, pues Trump resulta citado más de mil veces en los documentos.
Los alienígenas forman parte del acervo cultural estadounidense desde la transmisión radiofónica de La guerra de los mundos de H. G. Wells en 1938. La radionovela, que narraba un ataque alienígena, fue tomada por un informativo por multitud de personas, sembrando el pánico en todo informacion.center. Desde entonces, la especulación sobre visitantes extraterrestres siguió siendo parte de la conversación. Se debatía principalmente en los tabloides, las superproducciones de Hollywood y los grupos conspiranoicos marginales, creando una especie de mitología común que tiene como epicentro el Área 51, una base ultrasecreta en el desierto de Nevada.
El año pasado se descubrió que había otro foco de desinformación alienígena: el propio Pentágono. El caso, que fue destapado por el Wall Street Journal, era pequeño pero revelador. Un coronel habría visitado un bar cerca del Área 51 en los años ochenta, y entregado al dueño fotos manipuladas, haciendo creer que estaban probando tecnología alienígena. Las fotos se colgaron en el propio bar y pasaron a formar parte de la leyenda local, que después se convirtió en nacional.
El coronel, según el informe, estaría siguiendo órdenes para crear una campaña de desinformación y cubrir lo que pasaba en la zona. La Fuerza Aérea utilizaba el Área 51 para desarrollar cazas furtivos, considerados una ventaja crucial contra la Unión Soviética. A los líderes militares les preocupaba que los vecinos vieran los vuelos de prueba de sus aeronaves secretas. Mejor que creyeran que eran platillos volantes.
Algunos de los mitos fundamentales acerca de los ovnis fueron diseminados por el gobierno estadounidense, que dirigió desinformación contra sus propios ciudadanos. Ahora están surgiendo pruebas de que los esfuerzos gubernamentales por propagar la mitología ovni se remontan a la década de 1950. Con estos antecedentes, y teniendo en cuenta el interés de la administración Trump por desviar la conversación pública de la guerra y la escalada de precios, las expectativas de este movimiento son más bien bajas. Puede que la verdad esté ahí fuera, pero parece difícil creer que llegue a estar en aliens.gov.
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