La Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo representa una celebración del deporte, sino también un contexto propicio para abordar un tema crítico: la violencia familiar. Bajo la bandera de la campaña “En equipo contra la violencia familiar”, ONU Mujeres, UNICEF, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Gobierno de México han unido esfuerzos para resaltar el potencial aumento de la violencia hacia mujeres, niñas, niños y adolescentes durante este evento deportivo.
Las estadísticas respaldan esta preocupación. Se ha documentado un incremento notable en los reportes de violencia familiar durante grandes competiciones deportivas. En Inglaterra, por ejemplo, un estudio mostró un aumento del 26% en los casos de violencia cuando el equipo agresor ganaba o empataba y un alarmante 38% cuando perdía. Estos datos sugieren que el entorno emocional que rodea los partidos, combinado con el consumo excesivo de alcohol y normas sociales asociadas a masculinidades tóxicas, pueden agravar situaciones de riesgo en los hogares.
Andrea Cházaro, Oficial Nacional de Programas de ONU Mujeres en México, enfatiza que la iniciativa busca utilizar la visibilidad del Mundial para abrir un diálogo sobre un tema que suele quedarse en la sombra. “La inspiración detrás de esta campaña es utilizar un momento de fiesta colectiva para abrir una conversación que normalmente permanece fuera del espacio público”, afirma Cházaro, quien destaca la colaboración con figuras públicas y embajadores que se han unido a esta causa para recordar que “ninguna celebración debe traducirse en violencia dentro del hogar”.
El reto principal para la implementación de la campaña ha sido el tiempo; sin embargo, se han logrado establecer alianzas con autoridades y voceros de diferentes sectores de la sociedad. Entre los participantes se destacan personalidades como Ximena Sariñana y Karla Souza, quienes han abrazado esta causa con el propósito consciente de sensibilizar al público sobre la violencia familiar.
Cházaro menciona que, aunque actualmente no hay métodos estandarizados para comparar el comportamiento de la violencia familiar durante las Copas del Mundo de 2018 y 2022, diversos estudios internacionales apuntan a un patrón consistente. La violencia no suele depender del resultado del partido; más bien, es un reflejo de factores sociales y emocionales que intensifican situaciones existentes. Por lo tanto, la preocupación no radica en el fútbol en sí, sino en el entorno que lo rodea.
Así como el estudio inglés señala el impacto de las emociones que despiertan los eventos deportivos, otro hallazgo relevante muestra que el consumo de alcohol puede elevar los casos de violencia familiar hasta un 47% en los días de partido, extendiéndose incluso al día siguiente.
El efecto de un ambiente violento se extiende más allá de las víctimas directas. Cházaro advierte que niños y adolescentes que crecen en núcleos familiares donde se presenta violencia experimentan deterioro en su bienestar emocional y en su habilidad para relacionarse con los demás. Por ello, la responsabilidad de garantizar hogares libres de violencia es compartida.
El proceso de identificación de situaciones de violencia debe ser proactivo; hay señales a las que familiares y vecinos deben estar atentos, como discusiones constantes o cambios en el comportamiento de los menores. La capacitación y la atención a estas señales pueden resultar decisivas para salvar vidas.
Para quienes enfrentan miedo o dudas sobre cómo actuar, Cházaro recalca que no es necesario disponer de pruebas concluyentes para activar mecanismos de protección. En México, se puede acceder a asistencia psicológica y jurídica las 24 horas a través de la Línea de las Mujeres, llamando al 079, opción 1. En casos de riesgo inmediato, el 911 debe ser la primera opción.
Como cierre, se hace un llamado a todos para que la Copa Mundial de 2026 sea más que una celebración del fútbol; sea una oportunidad para fortalecer la convivencia familiar y recordar que “ningún resultado deportivo, ninguna emoción y ninguna frustración justifican la violencia”. La violencia familiar no forma parte del juego, y es vital que todos participen en crear un ambiente seguro y respetuoso en los hogares.
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