La reunión anual de embajadores y cónsules, celebrada en la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, comenzó con una notable sorpresa: el regreso del canciller Juan Ramón de la Fuente. Tras dos meses de ausencia por una cirugía en la columna, De la Fuente se dirigió al personal diplomático que representa a México en más de cien países. Su regreso coincide con una profunda crisis internacional, exacerbada por la intervención de Estados Unidos en Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro. Este escenario se convierte en el trasfondo de su mensaje, donde instó a la Organización de las Naciones Unidas a actuar con mayor determinación para restablecer el orden jurídico internacional.
Ante el personal diplomático, De la Fuente enfatizó que el uso de la fuerza ha puesto en peligro la paz y la seguridad a nivel global. En un llamado urgente, pidió al Consejo de Seguridad de la ONU que asuma su responsabilidad y genere las condiciones necesarias para una solución pacífica y conforme al derecho internacional. En este sentido, recordó que la ONU, a pesar de ser la principal estructura multilateral, ha demostrado ineficiencia para frenar los abusos de las potencias hegemónicas, viéndose en ocasiones dividida y sin poder consolidar un frente común en defensa del multilateralismo.
En este encuentro, que se desarrollará a lo largo de tres días, los embajadores y cónsules también escucharon el mensaje de la presidenta Claudia Sheinbaum. Su discurso, que reafirmó la postura del gobierno mexicano contra la acción unilateral del gobierno estadounidense, marcó el tono para la actividad diplomática durante el año. De la Fuente resaltó que el periodo actual es uno de los más complicados en tiempos recientes, citando el ascenso de movimientos ultraconservadores que podrían poner en riesgo los avances en cooperación y solidaridad internacional.
La reunión no solo se limitó a la crisis venezolana. Durante su intervención de 40 minutos, De la Fuente ofreció un diagnóstico crítico sobre los desafíos que enfrenta el multilateralismo y el papel de las instituciones internacionales en este contexto volátil. Con la artista en el Senado, Laura Itzel Castillo, y el jefe de la Oficina de la Presidencia, Lázaro Cárdenas Batel, presentes, el canciller insistió en que ningún país debe ser objeto de amenazas militares que vulneren su integridad territorial.
A medida que los embajadores y cónsules se preparan para el despliegue de su actividad en 2026, las prioridades siguen siendo la protección consular de los mexicanos en el extranjero y la defensa de la soberanía nacional. En sus reflexiones finales, De la Fuente destacó el liderazgo de una presidenta con notable apoyo popular, además de su prestigio internacional, asegurando que la transformación del país no tiene vuelta atrás.
En un mundo marcado por la incertidumbre, el mensaje del canciller y el de la presidenta servirán de guía para diplomáticos mexicanos, en un contexto donde la defensa de principios como la no intervención y la solución pacífica de controversias resulta fundamental. La situación en Venezuela será sin duda el telón de fondo de las futuras interacciones diplomáticas, reflejando un periodo en el que el equilibrio entre el idealismo multilateral y las realidades geopolíticas será crucial.
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