La renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) está poniendo en alerta al sector automotriz, fundamental para la economía de Jalisco. Las autoridades y empresarios del estado anticipan que las reglas de origen, en especial, serán uno de los puntos más polémicos durante estas negociaciones. La inquietud radica en que Estados Unidos podría buscar incrementar los requisitos de contenido regional para la fabricación de vehículos, lo que generaría retos significativos para los fabricantes en la región.
En respuesta a este panorama incierto, el gobierno de Jalisco está implementando una estrategia que busca fortalecer la cadena de suministro local, con el objetivo de atraer a proveedores clave y reducir los riesgos ante cambios regulatorios. Cindy Blanco, titular de la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco), mencionó en una reciente entrevista que están trabajando en un programa de “exportación indirecta”. Esta iniciativa busca integrar a más empresas locales en las cadenas de suministro de automotrices establecidas en el estado.
La estrategia se estructura en dos frentes. Primero, se pretende desarrollar proveedores locales que puedan cumplir con los exigentes estándares de la industria. Segundo, se busca atraer a empresas que cubran eslabones estratégicos, que es poco probable que se consoliden en el corto plazo dentro de Jalisco. Este enfoque se enmarca en el contexto de la Asamblea anual del Clúster Automotriz de Jalisco, donde se celebra el noveno aniversario de esta asociación civil.
Además, la Sedeco está apoyando programas de certificación y digitalización para mejorar la competitividad de pequeñas y medianas empresas interesadas en integrarse en la cadena automotriz. Esta iniciativa podría facilitar que las empresas locales se adapten a los requisitos del sector y se beneficien de expectativas a largo plazo.
Sin embargo, los desafíos son considerablemente grandes. Rubén Reséndiz, expresidente y actual consejero del Clúster Automotriz de Jalisco, subrayó que uno de los escenarios más complicados para la industria sería la falta de una renovación a largo plazo del acuerdo comercial, lo que abriría la posibilidad de revisiones anuales. Esto podría introducir una incertidumbre que complicaría significativamente la planificación a largo plazo, vital para la industria automotriz, que suele establecer proyecciones de al menos diez años.
Otro desafío relevante es la posibilidad de que Estados Unidos proponga aumentar el Valor de Contenido Regional (VCR) para la industria automotriz del actual 72.5% hasta un 82%. Alcanzar este porcentaje no sería tarea fácil y representaría un reto considerable para toda la cadena productiva de Norteamérica, incluidos los fabricantes estadounidenses. El proceso de adaptación a nuevos requerimientos podría tardar entre tres y cuatro años, dado que cada componente, entre 5,000 y 6,000 piezas, debe cumplir con estrictos controles de calidad.
Con un contexto tan geopolíticamente cargado y desafíos operativos en el horizonte, Jalisco se prepara para enfrentar un periodo de transformación en su sector automotriz, buscando sobrevivir y prosperar en un entorno lleno de incertidumbres y exigencias.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación



























