Las autoridades de Irán han reportado la trágica muerte de al menos 85 estudiantes debido a un bombardeo de Israel que impactó una escuela femenina en la provincia de Hormozgán, en el sur del país. El ataque ocurrió en medio de una escalada en la tensión militar entre Irán y una coalición liderada por Estados Unidos e Israel. Las estimaciones iniciales también indican que unas 60 personas resultaron heridas, y se teme que el número de víctimas aumente, dado que varias niñas todavía podrían estar atrapadas entre los escombros de la escuela primaria Shajare Tayebé, que en el momento del ataque albergaba a 170 alumnas.
El gobernador del condado de Minab, Mohammad Radamehr, ha confirmado que se ha iniciado una operación para remover los escombros, asegurando que, a pesar del ataque devastador, la situación en la ciudad permanece controlada. Sin embargo, la conmoción y el dolor siempre presentes en tales circunstancias contrastan con la proclamación de calma.
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán ha calificado estas acciones de “pérfidas” y ha prometido una “respuesta aplastante” de las Fuerzas Armadas de la República Islámica. A través de un comunicado, se ha dirigido tanto al “brutal régimen estadounidense” como al “corrupto régimen sionista”, acusándolos de instigar ataques contra Irán y sugiriendo que estas acciones no doblegarán al pueblo iraní ante las demandas exteriores.
En la misma línea, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, ha condenado el bombardeo en redes sociales, lamentando la pérdida de vidas inocentes y advirtiendo que estos crímenes “no quedarán sin respuesta”. La indignación surge en un contexto donde el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha reconocido el inicio de una operación militar conjunta con Estados Unidos, dirigida a eliminar lo que describe como una “amenaza existencial” que representa Irán. Esta ofensiva parece orientarse a un cambio de régimen en Teherán, y se presenta paralelamente a negociaciones indirectas con Irán para alcanzar un nuevo acuerdo sobre su programa nuclear.
A medida que los acontecimientos en esta región continúan desarrollándose, el mundo observa con inquietud. El ataque, ocurrido el 28 de febrero de 2026, no solo destaca la fragilidad de la situación política en el Medio Oriente, sino que también pone de relieve las trágicas consecuencias que enfrentan los más vulnerables en tiempos de conflicto. La comunidad internacional se enfrenta al desafío de buscar soluciones pacíficas en un ambiente cargado de tensión y violencia.
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