Amir, un creador de contenido de 32 años en Irán, enfrenta un futuro incierto mientras las autoridades continúan bloqueando el acceso a internet, una medida impuesta desde el 8 de enero, en medio de un clima de protestas masivas. Las manifestaciones, que comenzaron a finales de diciembre por el aumento del costo de la vida, han evolucionado hacia un movimiento más amplio en contra del régimen teocrático que ha gobernado informacion.center desde la revolución de 1979.
El impacto del corte de internet se siente profundamente en la vida de Amir, cuyo trabajo se basa en la creación de críticas sobre videojuegos y películas a través de plataformas como Instagram y YouTube. Sin acceso a internet, ha visto paralizada su actividad laboral y expresa su preocupación por cómo sobrevivirá. Las autoridades, por su parte, argumentan que el corte de la red se implementó como respuesta a “disturbios dirigidos desde el extranjero.”
Las cifras sobre la represión de las protestas son alarmantes, con un saldo de 3.117 muertos según el gobierno, aunque agrupaciones de derechos humanos sugieren que el número real podría ser mucho mayor. Verificar estas estadísticas resulta complicado debido a los continuos bloqueos, que muchos consideran un intento de ocultar la magnitud de la represión.
Aunque los protestantes han demostrado cierta disminución de fuerza, el bloqueo sigue vigente. La situación ha llevado a millones de iraníes a depender de una intranet local que, aunque proporciona acceso a ciertos servicios como aplicaciones de transporte y banca, los aísla efectivamente del resto del mundo. Recientemente, algunas aplicaciones de mensajería locales han reanudado su funcionamiento, pero Amir ha declarado que no tiene intención de utilizarlas.
Desde el punto de vista económico, el costo del corte de internet es significativo. Según estimaciones del ministro de Telecomunicaciones, la pérdida asciende a entre 4.000 y 6.000 millones de riales al día, mientras que el grupo de monitoreo NetBlocks cifra la pérdida diaria en más de 37 millones de dólares. Además, sectores como el transporte se ven gravemente afectados, con narrativas de conductores que enfrentan largas esperas en trámites administrativos en las fronteras, y agentes de viajes que observan una caída en las reservas para vuelos internacionales.
A pesar de la gravedad de la situación, algunos internautas han logrado acceder de manera esporádica a sus correos electrónicos y a ciertos sitios web internacionales, aunque esta conectividad es inestable. Amin, un compañero creador de contenido de 29 años, mantiene la esperanza de que el gobierno no pueda sostener un corte total de internet por mucho más tiempo, sugiriendo que una prolongación de estas medidas podría volverse en su contra.
La situación en Irán continúa evolucionando, marcada por la represión, el aislamiento tecnológico y la lucha por la supervivencia económica de un pueblo que clama por sus derechos en un contexto de incertidumbre y censura.
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