Las barreras que enfrentan las mujeres para alcanzar posiciones en la Alta Dirección son numerosas y variadas, pero un factor destaca por encima de los demás: el burnout. Un reciente estudio revela que el 45% de las mujeres en México y Centroamérica consideran que el agotamiento emocional es el obstáculo principal en su camino hacia el liderazgo. Esta situación no solo afecta el acceso a estas posiciones, sino que también impacta en la permanencia una vez que logran llegar a ellas. En México, el 41% de las ejecutivas manifiesta haber enfrentado este problema, cifra que se eleva al 49% en el contexto centroamericano.
Olivia Segura, socia asesora en Capital Humano y gestión de talento, señala que el aumento de casos de burnout se relaciona con varios factores. Entre ellos, la urgente necesidad de capacitación en habilidades digitales y la incertidumbre que prevalece en el entorno laboral moderno. Las horas dedicadas a redefinir estrategias dentro de las organizaciones también contribuyen al desgaste emocional.
La carga adicional que enfrentan muchas mujeres, a menudo como cuidadoras principales del hogar, no hace más que agravar esta situación. La presión por demostrar capacidades y resultados, unida a la dificultad para establecer límites y delegar tareas, intensifica el riesgo de agotamiento.
El estudio también revela que un 32% de las mujeres encuestadas perciben la falta de reconocimiento del talento femenino como un desafío crítico en su ascenso hacia la Alta Dirección. Más del 31% refiere la desigualdad de oportunidades en iniciativas de alto impacto como otro obstáculo relevante. Asimismo, un 30% menciona que la cultura de competencia extrema actúa como una barrera significativa para alcanzar posiciones de liderazgo.
Las consecuencias de estas condiciones laborales son alarmantes. En México, el 43% de las mujeres en Alta Dirección admite que las situaciones marcadas por prejuicios y desigualdades les generan desmotivación, en comparación con el 32% en Centroamérica. Además, el 39% de las encuestadas mexicanas reporta un impacto en su salud emocional, mientras que este número disminuye al 27% en sus homólogas centroamericanas.
La lealtad organizacional también se ve afectada; un 26% de las mujeres indica que su sentido de pertenencia ha disminuido, y están más abiertas a considerar ofertas laborales de otras empresas. Ante estas realidades, es evidente que si no se implementan políticas con perspectiva de género, el riesgo de rotación del talento femenino aumentará significativamente. En México, el 42% de las mujeres y el 45% en Centroamérica estarían dispuestas a cambiar de compañía si las condiciones laborales no mejoran.
La necesidad de una transformación en la cultura laboral es inminente. Fomentar espacios equitativos y desarrollar estrategias integrales puede ser la clave para atraer y mantener el talento femenino en posiciones de liderazgo.
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