Las transacciones financieras transfronterizas han sido históricamente un proceso complicado y costoso. Al realizar un pago a otro país, las operaciones suelen atravesar múltiples bancos, lo que incrementa el tiempo, costos y riesgos asociados. Esta ineficiencia en el sistema ha llevado al Banco de Pagos Internacionales (BIS) a impulsar el Proyecto Agorá, una iniciativa que desde 2024 busca reducir las fricciones inherentes a estos procesos mediante el uso de nuevas tecnologías.
El Proyecto Agorá es un esfuerzo conjunto que involucra la colaboración de siete bancos centrales y varias instituciones financieras, entre las que se encuentran el Banco de Francia, el Banco de Inglaterra y el Banco de México. Este prototipo, coordinado por el Instituto de Finanzas Internacionales, busca integrar a 40 instituciones financieras privadas, como BBVA, en un esquema que promueva la eficiencia en las transacciones internacionales.
Victoria Rodríguez Ceja, gobernadora del Banco de México, ha afirmado que este modelo es “viable en términos legales, operativos y de gobernanza”. Las pruebas realizadas han demostrado que es posible llevar a cabo transacciones entre las monedas de las jurisdicciones participantes, utilizando tecnologías como la tokenización y blockchain, sin alterar la naturaleza legal del dinero. Esto significa que, si bien la tecnología transforma el registro y la transferencia de recursos, no modifica los derechos y obligaciones asociadas al mismo.
La tokenización, que permite representar activos financieros en un formato digital, y la tecnología blockchain, que actúa como un libro contable digital compartido, son dos componentes clave en este proceso. A través de esta plataforma, se espera que las reservas de los bancos centrales y los depósitos bancarios puedan registrarse de manera digital, facilitando la liquidación simultánea de operaciones y reduciendo los costos y retrasos actuales.
El BIS ha subrayado que los pagos transfronterizos están gravados por ineficiencias estructurales. Esta situación crea un entorno donde las transacciones son lentas y costosas, y suelen carecer de transparencia. El Proyecto Agorá pretende abordar estas preocupaciones mediante el uso de una plataforma compartida que permite la liquidación multimoneda de pagos mayoristas, lo que podría permitir operaciones continuas gracias al uso de contratos inteligentes.
Aunque los resultados hasta ahora son prometedores, el BIS ha dejado claro que el Proyecto Agorá sigue siendo un prototipo. La próxima fase implica aumentar las pruebas e incorporar transacciones reales, lo que permitirá evaluar el funcionamiento de esta innovadora plataforma en condiciones de mercado real. Al final, el objetivo es optimizar las transacciones financieras a nivel internacional, facilitando el intercambio de recursos de manera más rápida, segura y económica.
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