La obesidad, un problema de salud en constante crecimiento, no solo está determinada por la dieta y el ejercicio físico. Un reciente estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) revela que factores ambientales como la exposición a luz tenue durante la noche y el ruido constante pueden jugar un papel crucial en el desarrollo de esta enfermedad.
El académico Vito Salvador Rogelio Hernández Melchor, director del proyecto, enfatiza que la obesidad es un fenómeno complejo que involucra múltiples determinantes, que van desde factores genéticos hasta alteraciones de los ritmos circadianos. Este enfoque amplio permite una mejor comprensión de cómo diferentes elementos pueden contribuir a un problema tan extendido.
La investigación, titulada “Programación Intergeneracional de la Obesidad, Plasticidad de Circuitos Subcorticales y Conductas Motivacionales en la Progenie Adolescente desde una Perspectiva Traslacional”, se centra en cómo la exposición a estos factores ambientales puede influir en las generaciones futuras. A través de este análisis, los investigadores buscan comprender cómo estos elementos afectan el desarrollo de circuitos subcorticales en el cerebro, que son fundamentales para regular la motivación, los hábitos alimenticios y la toma de decisiones.
Este estudio no solo se queda en el ámbito académico; busca traducir los hallazgos laboratoriales en intervenciones prácticas que permitan prevenir la obesidad desde etapas tempranas. Según Hernández Melchor, la plasticidad biológica juega un papel dual: evidencia cómo las condiciones ambientales dejan marcas duraderas en el organismo, y también sugiere que estos efectos no son permanentes y pueden modificarse con intervenciones adecuadas.
En una reciente ceremonia de reconocimiento, la directora de la Facultad de Medicina, Ana Carolina Sepúlveda Vildósola, abordó la necesidad de llevar este conocimiento más allá de la academia. Subrayó que la investigación debe convertirse en una herramienta útil para la atención médica y la formulación de políticas públicas en salud.
Junto a este proyecto, se otorgaron reconocimientos a otros estudios igualmente destacados, como el liderado por Diana Patricia Guízar Sánchez, que investiga cómo el “currículum oculto” en la formación médica puede perpetuar desigualdades y violencia simbólica, con el objetivo de implementar un modelo institucional que integre perspectivas de género y salud mental.
Con la creciente evidencia de que factores ambientales y conductuales influyen en la obesidad, la colaboración entre la investigación y las políticas públicas se hace más crucial que nunca. Este enfoque integral puede ser clave para abordar uno de los desafíos de salud más apremiantes de nuestro tiempo.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación



























