La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha hecho un nuevo llamado a los gasolineros para que mantengan anclados los precios de los combustibles, un esfuerzo que busca mitigar el impacto del aumento de los energéticos en la economía y los bolsillos de los ciudadanos. En su intervención de este lunes, Sheinbaum anunció que se reunirá nuevamente con los distribuidores de combustible para reafirmar los acuerdos alcanzados en semanas anteriores.
A medida que los precios de las frutas y verduras, influidos por factores climáticos y los costos de los carburantes, continúan aumentando, la mandataria subrayó que resulta crucial controlar el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC). En este contexto, recordó que el precio del diésel debe mantenerse en 28 pesos por litro y que la gasolina magna no debe sobrepasar los 24 pesos por litro, de acuerdo con negociaciones previas entre su administración y los gasolineros. Esta medida cuenta con un respaldo fiscal, que incluye un descuento del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), lo que representa una pérdida de ingresos para el gobierno de aproximadamente 5,000 millones de pesos a la semana.
Sheinbaum fue clara al advertir que, de no realizarse estas intervenciones, el precio de la gasolina podría superar los 30 pesos por litro, mientras que el diésel podría alcanzar los 32 pesos. Este enfoque refleja la importancia del combustible en la economía del país, especialmente dada la reciente inflación anual, que alcanzó el 4.59% en marzo, un aumento notable en comparación con el 3.80% del año anterior.
Destacó, además, que es vital que “nadie se aproveche de la situación actual de los precios de los combustibles”, subrayando la necesidad de apoyo a las familias mexicanas. En su esfuerzo por mantener la inflación bajo control, la presidenta también mencionó su intención de sentarse con productores agrícolas dentro del marco del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC), que busca estabilizar el precio de 24 productos de la canasta básica. Esto se vuelve particularmente significante cuando se habla de productos frescos, que han visto aumentos considerablemente altos sin justificación aparente.
Paralelamente, el contexto internacional también afecta los precios locales. En las últimas horas, las tensiones en el estrecho de Ormuz, un corredor clave para el transporte de crudo y derivados, han contribuido al aumento del precio del barril de petróleo WTI, que ha tocado los 102 dólares. Aunque México ha logrado amortiguar parte de este shock energético gracias a su propia producción de gasolina y a los ingresos por exportación petrolera, el aumento en los costos de las materias primas está empezando a influir en el panorama económico general.
Recientemente, los productores agrícolas también han alzado la voz, organizando un breve paro nacional para protestar por el aumento de los costos de insumos y la creciente inseguridad en las carreteras, factores que amenazan tanto su producción como su seguridad personal.
Ante este complejo escenario, la administración de Sheinbaum continúa buscando estrategias para apoyar a los ciudadanos y estabilizar los precios de los bienes esenciales, un tema que, sin duda, acapara la atención de los mexicanos en medio de un entorno económico desafiante.
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