Recibir un mensaje de texto, un correo electrónico, una llamada o una notificación en WhatsApp que aparenta ser del banco donde tienes tu cuenta puede parecer inofensivo, pero ¡cuidado! Es probable que estés frente a un intento de fraude. En los últimos años, el fenómeno del phishing ha crecido exponencialmente, convirtiéndose en una herramienta eficaz para los ciberdelincuentes que buscan robar información confidencial y poner en riesgo los ahorros de sus víctimas.
El phishing consiste en engañar a las personas haciéndose pasar por entidades legítimas para obtener datos sensibles, como contraseñas y detalles bancarios. Este tipo de ataque se desarrolla principalmente a través de mensajes instantáneos, SMS y correos electrónicos que inducen a la víctima a hacer clic en enlaces a páginas que parecen oficiales. Esta táctica se ha vuelto tan común que cada año se reportan millones de casos en diversos países.
Un ejemplo de cómo puede llevarse a cabo este fraude involucra a una mujer identificada como Mariana. Ella recibió una llamada de alguien que alegaba ser del banco BBVA, afirmando que ya había recibido el préstamo que había solicitado. Aunque Mariana no había pedido ningún crédito, al revisar su aplicación bancaria, confirmó que el dinero estaba ahí. Siguiendo las instrucciones de los supuestos agentes bancarios, devolvió la cantidad, solo para encontrarse con que su cuenta quedó vacía. Al acudir al banco, le informaron que se trataba de un fraude y que, como había realizado el depósito de manera voluntaria, la situación se calificaba como un “autorrobo”.
El contexto de este fraude se conoce como “cancelación de préstamo”, donde los delincuentes buscan que la víctima transfiera dinero a sus cuentas, ya sea haciéndose pasar por el banco o simulando un crédito inexistente. Según especialistas en ciberseguridad, el modus operandi de estos fraudes comienza con la manipulación psicológica. Primero, establecen una conexión con la víctima a través de un mensaje o una llamada, alegando problemas de seguridad en su cuenta. Este proceso puede incluir el envío de enlaces fraudulentos o aplicaciones maliciosas que la víctima puede haber descargado previamente.
Este tipo de fraudes se ha incrementado alarmantemente; solo en 2024 se estima que hubo cerca de seis millones de casos, un aumento del 40% en comparación con 2018. Expertos advierten que, para evitar caer en esta trampa, es crucial mantener la calma, desconfiar de cualquier comunicación inesperada y siempre verificar la autenticidad de los mensajes o llamadas.
Si ya te has convertido en víctima de un posible fraude, es esencial actuar con rapidez. Los expertos sugieren colgar inmediatamente y contactar directamente a tu institución financiera. También es crucial reportar el incidente a la Policía Cibernética e iniciar una denuncia ante la Fiscalía, con detalles precisos de lo ocurrido para facilitar la investigación.
Adicionalmente, es fundamental seguir una serie de recomendaciones para proteger tu información personal. Establecer contraseñas seguras y cambiarlas periódicamente, activar la verificación en dos pasos en todas las cuentas, y no abrir enlaces sospechosos son algunos de los pasos que pueden prevenir un desastre financiero.
La ciberseguridad está en nuestras manos, y es nuestra responsabilidad estar informados y preparados para enfrentar estos riesgos. Mantente alerta y no dejes que la falta de precaución ponga en peligro tu patrimonio. Cada pequeña acción cuenta para proteger tus datos y tu seguridad financiera.
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