El Foro Económico Mundial (WEF), conocido por su cumbre anual en Davos, ha anunciado una revisión independiente de las interacciones de su director ejecutivo, Borge Brende, con el infame delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein. La noticia se hizo pública el 5 de febrero de 2026, en un contexto ya sensible debido a los recientes informes que han sedimentado la reputación de varios personajes influyentes.
Brende, quien ha estado a la cabeza del Foro desde 2017, se vio en el centro de la controversia después de que se revelara su participación en tres cenas de negocios con Epstein. Estas menciones surgieron tras la publicación de millones de documentos relacionados con Epstein por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Aunque la aparición de su nombre no implica irregularidades, ha suscitado dudas sobre su juicio y las diligencias que llevó a cabo antes de relacionarse con una figura de tan cuestionable historial.
La junta directiva del WEF ha decidido emprender una investigación después de que el comité de auditoría y riesgos solicitara una revisión exhaustiva sobre las interacciones de Brende con Epstein, las cuales incluyeron correos electrónicos y mensajes de texto. Durante este proceso, el foro ha confirmado que Brende continuará en sus funciones, aunque no participará en la investigación.
En su defensa, Brende se ha expresado al respeto, recordando que conoció a Epstein en una cena en Nueva York en 2018, invitado por el exviceprimer ministro noruego, Terje Rod-Larsen. En su declaración, el director del WEF subrayó su total ignorancia sobre los crímenes pasados de Epstein. No obstante, ha admitido que debió investigar más a fondo el historial del financiero, lamentando su falta de diligencia.
Este escándalo no solo pone en la mira a Brende, sino que también lanza una sombra sobre el WEF, un foro que se presenta como una plataforma donde se discuten las problemáticas más apremiantes del mundo actual. La credibilidad de sus líderes y su compromiso con la ética se verá sin duda afectada por los resultados de esta investigación.
A medida que la situación se desarrolla, tanto el WEF como su director ejecutivo deberán enfrentar las repercusiones de estas revelaciones, que redefinirán no solo su imagen, sino también la confianza que el público tiene en estas instituciones que impulsan debates sobre el futuro económico global.
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