Festival Cervantino enfrenta futuro incierto debido a errores en su organización
La situación del Festival Cervantino es alarmante y ha llevado a cuestionar la capacidad de los directivos para organizar un evento de esta magnitud.

La quincuagésima cuarta edición del Festival Cervantino ha llegado a su fin, pero el daño causado por la gestión de sus organizadores es ya un hecho innegable.
El festival que una vez fue referencia internacional ahora enfrenta un futuro incierto debido a los errores cometidos en su organización. La falta de experiencia y capacitación de algunos directivos ha sido un factor decisivo en este declive.
La Cofradía del Huipil, encargada de organizar el festival, se centró en promover la visión localista de sus miembros a expensas de la calidad artística que caracterizaba al evento. Esta limitación ha tenido graves consecuencias para la reputación y el éxito del Cervantino.
Las redes sociales han sido un reflejo de las críticas hacia la gestión del festival, donde se destacan problemas como la baja asistencia a los eventos, hoteles con ocupaciones inferiores al 50% y comerciantes que reportan caídas en ventas hasta del 30%.
La situación es alarmante y ha llevado a algunos a cuestionar la capacidad de los directivos para organizar un evento de esta magnitud.
La falta de afluencia de público en el Festival Cervantino es un problema evidente. Se han documentado casos de personas que se desplazan desde otros municipios para intentar llenar los recintos vacíos. Un video mostró al coordinador del festival, Romain Greco, supervisando eventos que no logran atraer a la gente.
La situación es tan crítica que incluso se ha llegado a buscar público con urgencia para llenar las butacas. Esto sugiere que la crisis en el Cervantino es grave y requiere atención inmediata. La falta de éxito en atraer a la audiencia es un indicio claro de que algo no está funcionando correctamente.
La Secretaria de Cultura, Claudia Curiel, me había preguntado hace unos meses cómo veía al Festival Cervantino. Me sorprendió su interés y le respondí con una pregunta: ¿sigue existiendo el festival, considerando que lleva ocho años vetado? Luego, ella prometió invitarme a un evento.
Cumplió su promesa y me invito a asistir al Festival Cervantino. Mi tarea es compartir mis impresiones sobre los eventos que elegí ver. El primer evento que presencié fue la ópera Adriana Mater de Saariaho, dirigida por Marcelo Lombardero. Durante la charla previa, Lombardero mencionó que nadie saldría de la función ni recordaría ningún fragmento de la ópera al día siguiente.
La falta de un elevador funcional en el festival también es una falla notable.
La producción de la UNAM ha demostrado ser una de las más destacadas del Festival Cervantino, con dos presentaciones que han dejado a los espectadores impresionados. El estreno de la ópera "Tsargo fue un gran éxito, superando las expectativas de muchos asistentes.
El público tuvo dificultades para mantener la atención durante la representación, ya que buena parte de ellos abandonó la sala durante el intermedio, perdiéndose del brillante desempeño de Mariana Sofía y Guillermo Montecino. Sin embargo, los momentos más impactantes de la ópera se mantuvieron en la memoria de los espectadores.
La noche siguiente, la OFUNAM regresó al escenario con un programa que comenzó con Breves sombras" de Ana Lara, una obra que generó algunas reacciones en el público. El concierto también incluyó la lectura de la Octava Sinfonía de Dvorak y el Cuarto Concierto de Beethoven, interpretado por Lukas Geniušas.
El desempeño del pianista fue destacado, pero algunos funcionarios universitarios confirieron que hubo un problema con la colocación del piano en el escenario. Según ellos, se advirtió al personal del teatro sobre el riesgo de que el instrumento se deslizara hacia las butacas si no era colocado adecuadamente.
Las declaraciones de Juan Carlos Lomónaco, titular de la orquesta local, fueron cuestionadas por testigos del concierto que afirmaron que el piano fue ubicado en un lugar inadecuado.
La posición del instrumento causó problemas durante la interpretación del Andante con moto, ya que el solista y el director no tuvieron contacto visual adecuado. Esto resultó en desfases y dificultades para ambos músicos.
El concierto de la Camerata Salzburg dirigida por Gregory Ahss fue una destacada excepción a los problemas musicales del festival. La orquesta ofreció un concierto sólido y bien interpretado, con una sensación violinística destacada en María Dueñas.
La española María Dueñas demostró su habilidad como violinista durante el concierto de la Camerata Salzburg. Su interpretación del Concierto en mi menor de Mendelssohn fue particularmente destacada por su serenidad y madurez.
Durante el encore, María Dueñas tocó una versión lánguida y nostálgica de la Estrellita de Ponce, demostrando que es capaz de dominar tanto las frases rápidas como las largas. Su actuación fue un punto alto en lo que hasta entonces había sido un festival marcado por problemas musicales.
La actuación del Ensamble Pygmalion fue un contraste significativo en lo que hasta entonces había sido una experiencia musical marcada por problemas técnicos y acústicos. La banda presentó un desempeño destacado, pero mi propia intolerancia hacia las sonoridades barrocas de su música me hizo abandonar la sala después de poco más de media hora.
Mi reacción fue en parte motivada por el agotamiento acumulado a lo largo del festival, que había comenzado con una versión burbujeante de la obertura de Las bodas de Fígaro de Mozart y continuó con otras actuaciones inconexas. La música me resultaba insoportable, aunque reconozco que su calidad no fue el problema principal.
El esfuerzo por reencauzar el festival hacia un mayor prestigio y esplendor es evidente, pero devolverle la confianza del público será un desafío significativo. Para lograrlo sería necesario recuperar espacios de probada eficiencia como el Auditorio de Minas o el Templo de La Valenciana.
La cuestión central radica en la responsabilidad de la programación, que parece diluirse en la especialización y dudosa probidad del consejo encargado. Su prioridad aparentemente es dar cabida a los artistas locales, sin considerar que esta estrategia puede alejar cada vez más al público.
El reto principal será evitar que este problema siga ocurriendo y encontrar una forma de equilibrar la programación con las necesidades y preferencias del público.
Datos basados en información reportada originalmente por El Universal Cultura.
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