Estados Unidos ha manifestado su deseo de que el conflicto entre Ucrania y Rusia concluya antes de junio, según declaraciones del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski. Durante una rueda de prensa, el mandatario anunció que los estadounidenses proponen albergar conversaciones entre Ucrania y Rusia en territorio estadounidense, posiblemente en Miami, la próxima semana. Este lanzamiento de negociaciones se produce tras encuentros recientes en Abu Dabi entre representantes de ambas naciones, en los que también participaron funcionarios estadounidenses.
Zelenski avisa que Ucrania no aceptará acuerdos que se labren entre Estados Unidos y Rusia sin la participación de Kiev, especialmente en relación con las sensibles cuestiones territoriales. Desde el inicio del conflicto en 2022, Rusia ocupa aproximadamente el 20% del territorio ucraniano y está decidida a conseguir el control total de la región de Donetsk, donde ha amenazado con tomar medidas militares si las negociaciones fracasan.
En este contexto, Moscú ha pedido la retirada de las tropas ucranianas de las zonas que aún controlan, una demanda inaceptable para Kiev, que teme que cualquier concesión territorial incentive a Rusia a intensificar su agresión. Ucrania, por su parte, ha elevado la propuesta de congelar el conflicto en las líneas actuales del frente, aunque esta sugerencia ha sido rechazada por Rusia. Washington ha abogado por que Kiev transforme las áreas bajo su control en la región de Donetsk en una “zona económica libre”, donde no ejerzan control militar ninguna de las partes implicadas.
En el camino hacia las negociaciones, la situación en el terreno ha sido tensa. Rusia ha llevado a cabo varios ataques aéreos masivos contra la infraestructura energética de Ucrania, lo que ha llevado a cortes de electricidad en regiones extensas del país. Con el invierno en su apogeo y temperaturas que caen a niveles bajo cero, especialmente en la capital, Kiev, estos ataques han acentuado la crisis humanitaria, dejando a miles de hogares sin calefacción ni luz. La compañía eléctrica ucraniana, Ukrenergo, ha señalado que estos embates continúan afectando la red energética, lo que ha obligado a las autoridades a solicitar asistencia de emergencia a la vecina Polonia.
Decenas de miles de ucranianos han sufrido las consecuencias de estos bombardeos. La vulnerabilidad del país se ve duplicada con la ya tensa situación territorial y la falta de un acuerdo claro que prevenga nuevas invasiones.
En un giro de acontecimientos adicional, el mismo día de los atacantes aéreos, se registraron disparos en Moscú, hiriendo a un alto oficial de la inteligencia militar rusa. Este hecho ha aumentado la tensión dentro del conflicto, ya que Rusia ha implicado a Kiev en este ataque, aunque no se han emitido comentarios oficiales al respecto.
Mientras las negociaciones se preparan, la pregunta sobre el futuro de esta guerra se intensifica. Con cada día que pasa, los márgenes para alcanzar una paz durable se estrechan, y el impacto humanitario sigue creciendo, planteando un desafío inminente tanto para Ucrania como para sus aliados internacionales.
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