Ernesto Ruffo vive en prisión domiciliaria por acusación de huachicol
El exgobernador de Baja California Ernesto Ruffo vive en un apartamento de apenas 35 metros cuadrados, ubicado en la parte trasera de la casa familiar en Ensenada, donde creció. El espacio...

El exgobernador de Baja California Ernesto Ruffo vive en un apartamento de apenas 35 metros cuadrados, ubicado en la parte trasera de la casa familiar en Ensenada, donde creció. El espacio es decorado con figuras de acción coleccionables y pósters de su familia y sus ídolos, como los Beatles.
Ruffo, de 74 años, asegura que no necesita más para vivir en este pequeño apartamento, construido por sus padres después de que concluyera la universidad. Aunque tiene una cama matrimonial y un escritorio, el espacio es tan limitado que hay que caminar bordeándolo todo para llegar a cada rincón.
El exgobernador vive en prisión domiciliaria desde hace una semana, después de ser liberado del penal de máxima seguridad de Almoloya. Una jueza le concedió este beneficio mientras enfrenta la acusación de huachicol que le imputa la Fiscalía por supuestamente conspirar para contrabandear 18 millones de litros de combustible desde Estados Unidos.
La empresa donde Ruffo es accionista, Ingemar, también está involucrada en este caso. El político del PAN niega cualquier responsabilidad y asegura que la acusación es falsa. Aunque ha sido acusado de un delito grave, el exgobernador se muestra tranquilo y de buen humor al recibir a los periodistas.
La casa donde vive Ruffo está rodeada de una fuerte presencia policial. Al menos dos camionetas y una decena de elementos de la Guardia Nacional vigilan permanentemente la entrada. El exgobernado cree que esta medida es más para protegerlo a él que para evitar su fuga.
En la calle, a la entrada del barrio donde vive Ruffo, hay un cartel colgado con el lema "Ruffo, preso político". La comunidad parece estar de acuerdo en que este político conservador ha sido perseguido injustamente por sus opositores.
La decisión del juez que impuso la prisión preventiva oficiosa a Ernesto Ruffo, un político conservador, ha generado sorpresa en la comunidad política mexicana. Según la ley mexicana, como Ruffo es mayor de 70 años, debería haber tenido derecho a una medida cautelar menos drástica.
Ruffo ha explicado que antes de ser gobernador de oposición, había dejado su carrera política y se dedicaba a ser consultor empresarial. En ese momento, estaba desarrollando negocios en Ensenada, donde la posibilidad de construir una terminal de combustibles con una concesión portuaria atrajo su atención.
La historia comenzó en 2017, cuando Ruffo ya había dejado el cargo de senador y comisionado de la Frontera Norte. Sin embargo, llegaron los cambios en el Gobierno de López Obrador en 2018, que empezó a desconocer los permisos otorgados a sus predecesores.
A pesar de esto, Ruffo continuó trabajando en su proyecto con Ingemar, una empresa en la que era accionista. Según él, el objetivo era importar hidrocarburos cuando se les solicitara al comercializador Crismon, la única compañía con la que tuvieron relación.
Se le acusa de ser uno de los principales cabecillas de una red de contrabando, pero Ruffo niega cualquier culpabilidad. Afirmó que su rol en Ingemar fue exclusivamente como secretario del consejo de administración y que nunca operó la empresa ni gestionó nada.
Ruffo también ha negado tener alguna culpa en el caso de Ingemar, afirmando estar dispuesto a proporcionar documentación si era necesario. Sin embargo, su comparecencia ante la Fiscalía en noviembre del año pasado no dio lugar a la presentación de la documentación que solicitó.
La comunidad política parece estar de acuerdo en que Ruffo ha sido perseguido injustamente por sus opositores. Su situación ha generado una gran cantidad de especulaciones y debates sobre las acusaciones de corrupción que pesan contra él.
La Fiscalía mexicana ha presentado pruebas de una supuesta red de huachicol en la empresa Ingemar, y según sus investigaciones, Ernesto Ruffo habría recibido un préstamo de 18 millones de pesos desde esta empresa.
El propio Ruffo ha confirmado que recibió un préstamo de Ingemar, pero asegura que se trató de una operación contable que nunca llegó a materializarse. Según su versión, el préstamo habría sido para financiar la declaración de utilidades de la empresa.
La Fiscalía ha encontrado evidencia de que Ruffo y otros involucrados en la supuesta red de huachicol se beneficiaron del negocio ilícito. Sin embargo, Ruffo sostiene que su situación es inocente y que nunca participó en actividades ilegales.
Según sus propias declaraciones, la hija de Ruffo comenzó a sospechar que algo no andaba bien con Ingemar en 2024, cuando empezaron a aparecer personas extrañas frente a la oficina de la empresa. Esto llevó a su socio, José Merino Valdez Cuervo, a investigar y preguntar por el permiso de importación.
La compañía Crismon fue elegida como socia comercial de Ingemar en 2024, después de que se les proporcionara una lista de opciones a considerar. Ruffo asegura que se eligió a Crismon porque era la única opción transparente y no querían tener complicaciones con otras empresas.
La sospecha de Ruffo sobre algo raro en Ingemar se habría originado más bien por el ambiente rumoroso en torno al huachicol en abril o mayo de 2024, cuando comenzaron a romperse oleoductos. Esto habría generado un clima de inquietud y desconfianza entre los involucrados en la empresa.
La sospecha de que Crismón era un mero testaferro para lavar dinero se hizo más fuerte cuando se intentó vender la empresa, pero no hubo comprador. El acuerdo de compraventa de las acciones con Crismon nunca llegó a materializarse.
Se desconoce quién es el responsable del huachicol que la Fiscalía imputa a Ingemar, según declaraciones de Ruffo. Sin embargo, él cree que la aduana podría ser la clave en este asunto. Según Ruffo, la aduana es quien coteja los pedimentos contra lo que realmente trae el transportista.
La empresa Crismon era responsable de comercializar combustibles importados desde Estados Unidos. Su función consistía en comprar a las refinerías, contratar ferrocarriles o camiones y recoger los combustibles después de pasar la aduana.
Ruffo mencionó que la aduana es quien tiene que verificar que lo declarado en el pedimento coincida con lo que realmente se transporta. Sin embargo, él también señaló que no podía ver directamente lo que llevaban los tanques, solo la aduana tenía acceso a esa información.
Ruffo confirmó que Crismon les solicitaba al menos un 10% de la capacidad del vehículo para importación. Esto generaba sospechas ya que el valor era inferior al esperado. La situación parecía extraña y requería más investigación por parte de la Fiscalía.
Se han detectado varias irregularidades en este caso, como el hecho de que la mayoría de los ferrotanques venían cargados con combustibles de la refinería de Deer Park, propiedad de Pemex. Esto podría indicar un posible lavado de dinero.
La situación parece apuntar a una posible complicidad entre Crismon y la aduana. Ruffo expresó su sorpresa por esta posibilidad y destacó que la Fiscalía debe averiguar las verdaderas circunstancias de este caso.
En el penal federal, Ernesto Ruffo ha compartido celda con varios presuntos involucrados en la importación irregular de combustible. Según él, los hermanos Farías Laguna estaban entre ellos.
Ruffo aseguró que los conocía y los saludaba, pero no sabía nada sobre su supuesta participación en actividades ilícitas relacionadas con la aduana marítima. Explicó que estos presuntos delincuentes argumentaban que habían sido malas las investigaciones, ya que se habían aglomerado datos de manera incorrecta.
Los Farías Laguna también sostuvieron que no eran los líderes criminales que la Fiscalía había señalado en su caso. Ruffo recordó que ellos querían que el almirante Rafael Ojeda compareciera ante las autoridades.
Ruffo considera que el problema del huachicol es mucho más profundo y no se limita a un partido político específico o una época determinada en la historia de México. Según él, ha habido problemas en Pemex desde siempre.
El expresidente recuerda que cuando fue invitado por Felipe Calderón a participar en el gobierno de Pemex, rechazó la propuesta debido a sus preocupaciones sobre la seguridad personal. Ahora, sostiene que la presidenta Claudia Sheinbaum necesita apoyo para solucionar este tema.
Ruffo cree que las investigaciones deben ser transparentes y que el Gobierno debe evitar precipitarse en su respuesta al problema del huachicol, ya que de lo contrario podría generar un caos que perjudique a la institución.
La hija del exgobernador Ernesto Ruffo, Verónica Ruffo, se encuentra en una situación delicada debido a sus aspiraciones políticas en Baja California. Aunque inicialmente ella gestionaba para defender a su padre, la atención de los medios y la opinión pública la llevaron a considerar una candidatura.
La ley de nacionalidad mexicana podría ser modificada por el partido Morena, lo que afectaría a Verónica Ruffo, ciudadana estadounidense pero hija de padres mexicanos. Esto obligaría a ella a tomar una decisión sobre su futuro político y su relación con México.
La gobernadora Marina del Pilar es objeto de gran preocupación para Ernesto Ruffo, quien considera que los problemas que enfrenta no son solo suyos sino también un reflejo de la situación política del país. La incapacidad de un gobernador mexicano para cruzar la frontera con Estados Unidos afectaría las relaciones binacionales.
El exgobernador también se refiere a la investigación sobre su exesposo, Carlos Torres, quien ha sido señalado por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Esta acusación es considerada grave y podría tener consecuencias importantes para los involucrados.
La experiencia reciente de Ernesto Ruffo le ha enseñado que en la vida no hay nada asegurado, y que incluso las personas más preparadas pueden ser sorprendidas por eventos inesperados.
Datos basados en información reportada originalmente por El País México.
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