Sólo uno de cada cinco mexicanos en edad productiva (15 a 64 años) y con algún trastorno mental recibe ayuda profesional, indicó Óscar Alejandro Calleros Zubiate, psiquiatra y director médico de la Clínica Especializada Neurocom.
A días de que se conmemore el Día Mundial de la Salud Mental, el próximo 10 de octubre, el especialista alertó que los trastornos mentales son la principal causa de discapacidad en el mundo.
“Está acercándose al primer lugar, si no es que ya es el primer lugar en discapacidad laboral”, indicó Calleros Zubiate en la conferencia virtual Día Internacional de la Salud Mental 2021.
La situación es más grave entre la población que supera los 60 años: más de 20 por ciento sufre trastornos mentales o neurales y sólo 10 por ciento recibe atención o tratamiento para estas complicaciones.
“Desafortunadamente, estos padecimientos cerebrales llegan a condicionar seriamente la autonomía de las personas mayores tanto en lo físico como en lo mental. El grado de dependencia es tal que, incluso, se llega a desgastar la funcionalidad de su cuidador (familiar) quien, a largo plazo, puede presentar algún daño o perturbación mental”, explicó el especialista.
Los trastornos mentales que más afectan a los mexicanos son la depresión (siete por ciento de la población productiva), la angustia (siete por ciento), la bipolaridad (1.6 por ciento), los trastornos obsesivos (1.1 por ciento) y la esquizofrenia (uno por ciento).
Pese a la magnitud del problema, Calleros agregó que los recursos destinados a su atención son escasos. La tasa promedio global de profesionales de la salud mental es de nueve por cada 100 mil habitantes. Y mientras en las naciones ricas la tasa es mayor a 50 especialistas, las economías con ingresos bajos solo cuentan con uno por cada 100 mil personas.
Sin embargo, los recursos humanos no se distribuyen equitativamente en todo el territorio. “La mayoría de los psiquiatras se quedan en las ciudades grandes, principalmente en la Ciudad de México”.
En cuanto a presupuesto, el psiquiatra añadió que la Secretaría de Salud destina dos por ciento de su presupuesto a salud mental, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que se invierta entre cinco y 10 por ciento del gasto en salud.
Además, 80 por ciento de los recursos que México invierte en este rubro se emplea para la operación de los hospitales psiquiátricos “y muy poco se destina a detección, prevención y rehabilitación”.
Todo esto provoca que un mexicano con algún trastorno mental tarde hasta 14 años para tener un diagnóstico y recibir tratamiento. A manera de comparativo, en Colombia un enfermo tarda nueve años.
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