Justin Theroux se destaca en el mundo del entretenimiento no solo por su atractivo físico, sino también por la diversidad de su carrera actuando. Desde participar en producciones de gran prestigio como la miniserie John Adams hasta su papel en la película biográfica On The Basis Of Sex sobre Ruth Bader Ginsburg, su versatilidad es notable. Además, se ha forjado amistades con figuras del alt-comedy como Amy Sedaris, lo que le ha permitido aparecer en proyectos únicos como Strangers With Candy y desempeñar personajes intrigantes, como un carismático miembro de una comuna en Wanderlust.
Theroux es también una figura habitual en experimentos de distintos géneros, como Maniac de Netflix y The White House Plumbers de HBO. A lo largo de su carrera, ha demostrado una especial habilidad para encarnar la esencia de lo que se ha venido a conocer como el “business sicko”; es decir, esos personajes que representan arquetipos de innovadores empresariales eticamente cuestionables, adaptándose perfectamente a la época en la que se desarrolla la historia.
Un claro ejemplo de esto es su rol en The Girl On The Train de 2016, que compone una narrativa relevante en el contexto del movimiento MeToo. Su personaje, Tom, juega un papel crucial en la caída de Rachel (interpreada por Emily Blunt), al contribuir a un escándalo social que culmina en consecuencia de su mal comportamiento. Lo que parece ser un incidente trivial en una fiesta resulta ser un reflejo de una cultura tóxica en la que la impunidad puede llevar a tragedias más profundas, como un eventual asesinato.
Más recientemente, en Running Point, serie que retrata la vida en una versión ficticia de la NBA, Theroux toma el papel de Cam Gordon, el presidente de un equipo de baloncesto. Este personaje, que se desenvuelve como un “hijo de papá” en el ámbito deportivo, ejemplifica cómo el abuso de privilegios familiares puede llevar a la autodestrucción. La historia se nutre de situaciones modernas que reflejan el descontento social hacia figuras que dilapidan legados familiares debido a excesos personales.
Lo interesante es que Theroux también ha incursionado en la escritura, mostrando una capacidad particular para captar la esencia de estas figuras de negocios al final de su carrera. Su guion para Iron Man 2, que incorpora material de archivo sobre Howard Stark, nos ofrece una mirada al auge y caída de los magnates que moldearon su época, resaltando cómo las decisiones de los “business sickos” pueden tener ramificaciones que se extienden mucho más allá de su tiempo.
En resumen, Justin Theroux se distingue no solo como un talentoso actor, sino como un intérprete que ha sabido captar el espíritu de diferentes épocas y sus figuras más controvertidas en el mundo empresarial, reflejando así aspectos de nuestra propia cultura contemporánea.
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