Al mirar las ciudades cosmopolitas de Londres, Berlín o Nueva York en una noche cualquiera, uno podría pensar que ha viajado en el tiempo a 2006 en lugar de estar en el umbral de 2026. La moda actual refleja un revival de tendencias pasadas en el que los jeans vuelven a ser de tiro bajo, los abrigos se asemejan a parcas del pasado, y la combinación de faldas sobre pantalones se vuelve cada vez más prevalente en las calles.
Recientemente, se observó un icónico accesorio de Alexander McQueen: una bufanda de calaveras, lo que subraya el regreso de modas de las décadas de los 90 y 2000, pero ahora acompañadas de tecnología moderna, como los iPhones que han reemplazado a los Blackberrys.
Entre este resurgimiento, destaca un elemento que aún no ha vuelto a ocupar su lugar en el centro de atención: el flequillo lateral. Este peinado, que dominó la estética de los años 2000 y parte de los 2010, se convirtió en un símbolo de estilo para los millennials. Se popularizó al punto de que experimentar con una raya en el centro se consideraba “raro”, y muchos, especialmente los jóvenes, llevaban el cabello peinado todo de un lado.
Sin embargo, a mediados de la década de 2010, el flequillo lateral pasó de moda a favor de estilos más rectos y contemporáneos, relegándolo a un estilo de los millennials que se había aferrado a una tendencia pasado de su tiempo. Pero como dice el refrán, quien ríe al último ríe mejor; en 2026, los skinny jeans y las prendas con flecos están de vuelta, y el flequillo lateral se prevé que también regresará a la escena.
No es una simple corazonada; ya hay señales de este cambio. Celebridades como Ariana Grande han sido vistas luciendo un flequillo rubio de lado en sus primeras apariciones del 2026, sugiriendo que esta tendencia está lista para hacer un regreso triunfal.
Este análisis pone de relieve un fenómeno en la moda donde el pasado y el presente convergen, y nos invita a reflexionar sobre cómo los estilos pueden tener un ciclo de vida, volviendo a ser relevantes conforme las generaciones actuales reimaginan lo que fue popular en su infancia. La historia de la moda demuestra que los patrones tienden a repetirse, creando un diálogo continuo entre lo viejo y lo nuevo en nuestras elecciones estéticas.
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