El incremento en el precio del pollo ha generado una creciente preocupación en la ciudadanía mexicana. Este alimento, que históricamente ha sido una opción accesible y nutritiva, se ha convertido en un lujo para muchas familias. A pesar de la estabilidad reportada a nivel nacional, el Estado de México se ha visto particularmente afectado por este fenómeno.
Tradicionalmente, piezas como la pierna y el muslo de pollo eran consideradas alternativas económicas y ricas en proteínas. Sin embargo, el panorama ha cambiado drásticamente. En febrero de 2026, los precios por kilo de estas partes han escalado de aproximadamente $65 a entre $85 y $90 pesos. Este aumento ha modificado la dinámica de compra en los mercados, donde la pechuga se ha mantenido como la opción más cara, alcanzando precios superiores a los $160 pesos por kilo.
La situación en el Edomex es un reflejo de una tendencia que afecta a diversos productos de la canasta básica. De acuerdo con datos recientes, alimentos como la carne de res, pescado, leche, tortillas, frijoles, arroz y aceite han registrado incrementos de entre el 7% y el 20% a lo largo de este año. Esta alza en los precios ha llevado a muchas familias a replantear sus hábitos alimenticios, dejando de lado algunos productos que antes eran considerados esenciales.
Este complicado escenario económico obliga a las familias a hacer sacrificios en sus dietas, transformando en lujos aquellos alimentos que solían ser parte de la cotidianidad. Es fundamental que los consumidores se mantengan informados sobre estos cambios, ya que la situación podría seguir evolucionando en el futuro cercano. La gestión de gastos en alimentación se vuelve crítica, y cada decisión cuenta en el contexto actual.
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