Dolores Huerta falleció a los 96 años en su residencia en Bakersfield, California
La reconocida líder sindical Dolores Huerta murió tras enfrentar un cáncer y será homenajeada por su familia y la Fundación Dolores Huerta.

La reconocida líder sindical Dolores Huerta falleció el pasado 28 de octubre a los 96 años en su residencia de Bakersfield, California, rodeada por su familia.
Según confirmó su familia, la activista murió tras enfrentar un cáncer. La noticia fue anunciada por sus familiares a través de un comunicado difundido por la Fundación Dolores Huerta, en el que pidieron privacidad y anunciaron que próximamente se informarán los homenajes para celebrar su vida y legado.
Dolores Clara Fernández nació el 10 de abril de 1930 en Dawson, Nuevo México. Sin embargo, creció en Stockton, California, en una comunidad de familias trabajadoras con orígenes diversos.
Su padre, Juan Fernández, fue un hombre multifacético que trabajaba como minero y jornalero, y también se dedicó a la sindicalización y llegó a ser legislador estatal. Por otro lado, su madre, Alicia Chávez, era una mujer activa en organizaciones comunitarias y poseía un restaurante y un hotel.
En 1955, Dolores Huerta se unió a la Organización de Servicios Comunitarios, cuyo objetivo era promover el registro electoral y combatir la discriminación. Esta fue una de las primeras acciones que emprendió en su camino hacia convertirse en la reconocida líder sindical que más tarde sería.
Dolores Huerta jugó un papel clave en la creación de la National Farm Workers Association, una organización que posteriormente se convirtió en el sindicato United Farm Workers (UFW). Fundada en 1962 junto a César Chávez, esta agrupación luchaba por los derechos de los trabajadores agrícolas.
La asociación se unió a una huelga impulsada por jornaleros filipinos en los viñedos de Delano, California, lo que marcó la consolidación del movimiento campesino. Este movimiento logró importantes conquistas para los trabajadores agrícolas, incluyendo aumentos salariales y servicios médicos.
Huerta fue una figura fundamental en las negociaciones de contratos colectivos que garantizaron a los trabajadores agrícolas protección frente a riesgos laborales. Su liderazgo también contribuyó a la aprobación de la Ley de Relaciones Laborales Agrícolas de California en 1975.
La consigna "Sí se puede" se convirtió en un símbolo universal de organización comunitaria y derechos civiles en Estados Unidos. Acuñada por Huerta durante una huelga en Phoenix en 1972, esta frase trascendió el movimiento campesino y se hizo conocida a nivel nacional.
Durante su carrera como activista, Dolores Huerta recibió numerosos reconocimientos, incluyendo el Premio Eleanor Roosevelt de Derechos Humanos en 1998 y la Medalla Presidencial de la Libertad en 2012. En 1993 se convirtió en la primera mujer latina en ingresar al National Women’s Hall of Fame.
Dolores Huerta fundó en 2003 la Fundación Dolores Huerta con el objetivo de formar liderazgos comunitarios y promover la participación ciudadana. Esta organización se centró en capacitar a personas para que asumieran roles de liderazgo en sus comunidades, fomentando un cambio positivo.
Además de su trabajo sindical, Huerta se dedicó a impulsar la participación política de las mujeres latinas y luchar por los derechos de las mujeres, los migrantes y la equidad LGBTQ+. También abogó por la justicia ambiental, reconociendo la importancia de proteger el medio ambiente para garantizar un futuro sostenible.
La vida personal de Dolores Huerta estuvo marcada por una experiencia traumática que mantuvo en secreto durante décadas. En 2026, reveló públicamente que César Chávez la había agredido sexualmente durante los años sesenta. Esta confesión se incluyó en el testimonio difundido tras su fallecimiento por parte de su fundación.
A pesar de su edad avanzada, Dolores Huerta mantuvo una agenda activa hasta sus últimos días. Participaba en protestas y conferencias sobre derechos civiles y sociales en todo Estados Unidos, demostrando su compromiso con la causa que siempre defendió.
La vida y legado de Dolores Huerta siguen inspirando a las generaciones venideras. A pesar de su avanzada edad, continuó siendo una defensora incansable de los derechos laborales y sociales en Estados Unidos.
Su compromiso con la causa se reflejaba en sus acciones diarias, desde participar en protestas hasta hablar en conferencias sobre cuestiones civiles y sociales. Su legado es un recordatorio poderoso de que la lucha por la justicia nunca debe cesar.
Datos basados en información reportada originalmente por Columna Digital Cultura.
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