La temporada de ozono en el Valle de México aún se encuentra en curso, pero expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han propuesto una perspectiva positiva: se anticipa que 2026 podría finalizar con menos contingencias ambientales en comparación con años recientes. Aunque mayo trae consigo un incremento de temperaturas, los investigadores del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) aseveran que, a pesar de la posible elevación de las concentraciones de ozono en la Ciudad de México y su área metropolitana, es poco probable que se experimente un escenario crítico similar al de años anteriores.
Durante una conferencia titulada “Balance y Pronóstico: ¿Qué se espera de la Temporada de Ozono?”, el investigador Jorge Zavala Hidalgo mencionó que, a diferencia de otros años, “no parece ser un año difícil” para la calidad del aire. Según sus pronósticos, se espera que las contingencias ambientales sean reducidas en comparación con la última década.
No obstante, a pesar de la disminución de algunas sustancias contaminantes, el ozono continúa siendo la principal preocupación. Este gas, que puede irritar los ojos y la garganta y perjudicar el sistema respiratorio, sigue siendo un riesgo esencial en la capital. El director del ICAyCC, Michel Grutter de la Mora, resaltó la importancia de monitorear este contaminante, que se forma a través de reacciones químicas entre compuestos orgánicos volátiles y dióxido de nitrógeno, impulsadas por la radiación solar y el calor, en un periodo crítico que abarca de febrero a junio.
Un punto de interés destacado por los investigadores es el efecto de ciertos productos domésticos, comúnmente considerados inofensivos. Limpiadores aromatizados y aerosoles liberan compuestos orgánicos volátiles que contribuyen a la formación de ozono. La jefa del grupo de Modelación y Medición de Emisiones a la Atmósfera del ICAyCC, Elizabeth Vega Rangel, sugirió que optar por métodos de limpieza más simples, como el agua y el vinagre, podría mitigar la contaminación.
Otro aspecto preocupante para la UNAM es el auge de motocicletas en la Zona Metropolitana del Valle de México. Iván Hernández Paniagua, investigador especializado en fisicoquímica atmosférica, advirtió que muchas motocicletas carecen de convertidores catalíticos, un dispositivo que ayuda a reducir emisiones y que sí se encuentra en la mayoría de los automóviles. Según investigaciones en EE. UU. y Europa, las motocicletas sin esta tecnología pueden emitir más contaminantes que los automóviles convencionales, lo que hace urgente la necesidad de regular este sector.
Sin embargo, no todo son malas noticias: los investigadores afirmaron que ciertas medidas, como el programa “Hoy No Circula” y la promoción de la electromovilidad, han contribuido a disminuir las emisiones contaminantes en la capital. El especialista Omar Amador Muñoz subrayó que políticas públicas han ido mejorando la calidad del aire, aunque resaltó que el ozono sigue dependiendo en gran medida de las condiciones climáticas.
En este contexto, el ICAyCC ha lanzado una innovadora plataforma digital, denominada “Proyecto Ensamble”, que permite a los ciudadanos monitorear los niveles de ozono y prever las condiciones del aire para el día siguiente. Esta herramienta está diseñada para ofrecer información clara y accesible sobre la calidad del aire en el Valle de México.
Aunque las proyecciones para 2026 sugieren un escenario menos severo, los expertos insisten en que la contaminación atmosférica sigue siendo un reto significativo, especialmente durante los meses más cálidos. La vigilancia constante y la implementación de medidas adecuadas serán claves para mantener la reducción de los niveles de ozono y asegurar un mejor ambiente para los habitantes de la Ciudad de México.
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