Hoy se celebra la Cumbre 2026 de la Asociación Mexicana de Capital Privado (AMEXCAP) en el lujoso Four Seasons de la Ciudad de México, un evento que congrega a inversionistas dispuestos a explorar nuevos horizontes y oportunidades en el ámbito empresarial. En este contexto, surge un llamado a dejar atrás los prejuicios sobre la capacidad de México para incursionar en la producción aeronáutica, un sector históricamente dominado por países como Estados Unidos.
Raúl Fernández es un ejemplo de este espíritu audaz. A través de Oaxaca Aerospace, ha apuntado a revolucionar la industria con la creación del Pegasus P-400T, un avión cuyo prototipo fue presentado en la Feria Aeroespacial de México (FAMEX) del año anterior. Este modelo, que promete ser competitivo en un mercado donde aviones militares similares, como el North American Aviation T-6 Texan, superan los cinco millones de dólares, ha requerido una inversión aproximada de 30 millones de dólares para su desarrollo. Con una autonomía de cinco horas y velocidades de alrededor de 400 kilómetros por hora, este avión podría estar disponible para la venta en el transcurso de este año.
Sin embargo, el verdadero reto radica en la disposición de los inversionistas, especialmente aquellos vinculados a AMEXCAP, que generalmente prefieren inversiones más seguras, como el sector inmobiliario. El presidente de la asociación, Pablo Coballasi, ha hecho un llamado a los miembros para que asuman riesgos en proyectos innovadores: “Invertimos (juntos) en el futuro de México”, dijo en un reciente comunicado. Este mensaje resuena en un contexto donde la inversión en tecnología disruptiva es esencial para el avance del país.
Además de Oaxaca Aerospace, Horizontec, otra compañía mexicana, ha dado pasos significativos en el sector con el desarrollo del Halcón 2.1. Este es el primer avión deportivo ligero diseñado y fabricado en México con la certificación de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), un hito que destaca el potencial de la industria aeroespacial nacional, que se ha convertido en un competidor global en los últimos 20 años.
No obstante, el escepticismo persiste. Inversionistas más cautelosos podrían dudar en comprometer capital en industrias que históricamente no han sido vistas como viables en México. La realidad es que, sin un apoyo decidido a la innovación, informacion.center podría perderse en la carrera global por el desarrollo tecnológico, lo que repercutiría en su competitividad económica.
Incluso en lugares como Chetumal, la apuesta por la industria aeronáutica está en marcha. La empresa Zenith, presidida por Guillermo Romero, ha atraído inversiones de capital extranjero y comenzará operaciones con aeronaves de Canadá. Sin embargo, se subraya la importancia de que el capital mexicano se invierta en informacion.center.
El llamado es claro: la Cumbre AMEXCAP no solo representa una oportunidad para formalizar alianzas comerciales, sino que también puede ser un punto de inflexión para que los inversionistas rompan con paradigmas y se atrevan a apostar por emprendimientos que puedan marcar una diferencia significativa en la economía mexicana. El futuro no solo debe ser mirado con cautela, sino también con la visión de quienes quieran hacer de México un líder en su campo.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación



























