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Descubrimiento de un fósil de serpiente en Brasil

Se ha encontrado un fósil de una serpiente primitiva que vivió hace 80 millones de años en el interior del estado de São Paulo, Brasil, lo que podría reabrir la discusión sobre el origen ecológico de los reptiles escamosos.

Una serpiente de 42 centímetros enterrada hace 80 millones de años reabre el misterio sobre cómo surgieron estos reptiles
Fuente: Infobae América

En un hallazgo significativo para la paleontología, se ha encontrado un fósil de una serpiente que vivió hace unos 80 millones de años en el interior del estado de São Paulo, Brasil.

La especie, llamada Tametara mirim, mide apenas 42 centímetros y su nombre se debe a la cresta en forma de adorno en su cráneo. "Tametara proviene de la lengua tupí-guaraní y significa adornada", mientras que "mirim" indica su pequeño tamaño.

La anatomía endocraneal y el oído interno de Tametara sugieren un estilo de vida subterráneo. Esto se debe a que estos rasgos son consistentes con un hábito excavador bajo tierra, lo que la convierte en el primer caso de fosorialidad confirmado con métodos estadísticos en una serpiente primitiva.

El estudio publicado en la revista Nature revela que los linajes cercanos en el árbol evolutivo ya ocupaban ambientes muy distintos hace 80 millones de años. Esto significa que las primeras serpientes no surgieron en un único lugar ni con una sola forma de vida, sino que existían diferentes estilos de vida incluso entre sus antepasados.

El hallazgo de Tametara mirim reabre la discusión sobre el origen ecológico de los reptiles escamosos. La pregunta de si las primeras serpientes surgieron en el mar, bajo tierra o sobre la superficie sigue sin respuesta clara.

El hallazgo del primer fósil articulado de serpiente en Brasil se produjo en 2020 en una cantera ubicada en el municipio de Presidente Prudente, en la región occidental de São Paulo.

La roca en la que se encontró el fósil pertenece a la Formación Adamantina del Grupo Bauru, conocida por sus restos de dinosaurios y con una antigüedad estimada entre 85 y 75 millones de años.

El descubrimiento es significativo debido a que los huesos del fósil aún están conectados tal como estaban al momento de la muerte del animal. Según el comunicado de prensa, este hallazgo es el primer fósil articulado de serpiente encontrado en Brasil.

La falta de fósiles bien conservados del Mesozoico ha limitado nuestro conocimiento sobre el origen de las serpientes. Tiago Simões, profesor del Departamento de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Princeton, afirmó que se conocen menos de diez fósiles articulados de serpientes de toda esa era.

La preservación tridimensional comparable en tres de estos fósiles es una rareza. La microtomografía computarizada utilizada para reconstruir la anatomía interna del cráneo sin dañar el fósil ha abierto nuevas posibilidades para estudiar los orígenes de las serpientes.

La investigación sobre Tametara ha permitido a los científicos obtener una mejor comprensión del cráneo y la anatomía interna de esta serpiente fósil de 42 centímetros que vivió hace 80 millones de años.

El análisis detallado de las imágenes obtenidas mediante microtomografía computarizada ha permitido a los investigadores separar las estructuras del cráneo y crear un modelo tridimensional rotatorio y ampliable en pantalla.

Las características del cráneo de Tametara sugieren que esta serpiente estaba adaptada para excavar, ya que sus huesos de la bóveda craneal eran densos y se superponían de forma pronunciada, un patrón común entre animales que viven bajo tierra.

El oído interno de Tametara también revela detalles interesantes, con un vestíbulo grande y redondeado junto a canales semicirculares delgados que indican una reducción en la orientación espacial para la percepción, lo cual tiene sentido para un animal que vive bajo tierra.

La comparación de las reconstrucciones de Tametara con la de Dinilysia patagonica, una especie contemporánea hallada en Argentina, muestra una gran diversidad neuroanatómica y sensorial temprano en su historia evolutiva, lo que sacude las teorías clásicas sobre el origen de los reptiles.

El estudio reveló que las serpientes del Cretácico ya ocupaban nichos ecológicos muy dispares, desde galerías subterráneas hasta hábitats marinos, lo que sugiere una gran diversidad en su adaptación a diferentes entornos.

Los análisis de la forma del telencéfalo y la microestructura ósea, junto con los datos del oído interno, permitieron demostrar mediante métodos estadísticos que las serpientes primitivas no representaban un ancestro común para todas las especies actuales. En su lugar, el estudio sugiere que es necesario encontrar fósiles más antiguos y mejor conservados para entender mejor el origen del grupo de las serpientes.

Datos basados en información reportada originalmente por Infobae América.

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