La agencia de calificación Moody’s ha recortado la calificación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), una empresa estatal clave en México, pasando de “Baa2” a “Baa3”, lo que la coloca en el nivel más bajo del grado de inversión. Esta decisión se produjo apenas 24 horas después de que Moody’s también degradara la calificación soberana de México, reflejando el vínculo financiero estrecho entre el gobierno mexicano y la paraestatal.
En su comunicado, Moody’s subrayó una expectativa implícita de “apoyo gubernamental muy fuerte en caso de estrés financiero”, destacando además una “alta dependencia de incumplimiento” entre la CFE y el estado mexicano. Con todo, la agencia hizo hincapié en que la CFE mantiene una posición dominante en el mercado eléctrico, una liquidez adecuada y un financiamiento diversificado, señalando mejoras en sus métricas financieras.
Sin embargo, la empresa enfrenta desafíos significativos relacionados con la exposición a los precios internacionales del gas natural, un contexto agravado por los conflictos en Medio Oriente y la volatilidad en los tipos de cambio, factores que podrían elevar costos y deteriorar su situación financiera. Moody’s notificó que, aunque las CFE ha mitigado algunos de estos riesgos mediante coberturas en las compras de combustible, sus flujos de efectivo no están completamente protegidos contra un escenario prolongado de volatilidad en los precios de la energía.
A pesar de estos recortes, la CFE reafirmó su solidez operativa y financiera, argumentando que la calificación está más relacionada con la debilidad fiscal del gobierno federal y el gasto rígido en apoyo a Petróleos Mexicanos (Pemex). La CFE subrayó que Moody’s ha confirmado su evaluación crediticia base (BCA), o Stand-alone, en “ba3”, indicando que, analizada de manera independiente, la empresa exhibe un perfil sólido.
Los resultados más recientes de la CFE reflejan esta fortaleza, con una utilidad de operación de 32,761 millones de pesos en el primer trimestre de 2026, lo que representa un aumento impresionante del 133.3 por ciento. La CFE enfatizó que el ajuste en su calificación crediticia es, fundamentalmente, un eco del cambio en la calificación del soberano mexicano, reafirmando que su rendimiento operativo y financiero continúa siendo positivo, con expectativas favorables para los próximos meses.
La perspectiva estable en la calificación de la CFE está en línea con la del gobierno federal, sugiriendo que se espera un apoyo financiero extraordinario si la situación lo requiere. Este contexto resalta la importancia de seguir de cerca la evolución de la CFE y su vínculo con el estado mexicano en los tiempos inciertos que enfrenta el sector energético.
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