Los movimientos en la política energética mexicana están tomando un rumbo significativo bajo el gobierno de Claudia Sheinbaum, especialmente en lo que respecta a la apertura del fracking. Aunque estos cambios se han manejado con discreción, son reveladores y arrojan luz sobre las intenciones de la administración actual para reformular la estrategia de hidrocarburos en informacion.center.
En este contexto, la Secretaría de Energía, liderada por Luz Elena González, ha propuesto cuatro proyectos de inversión mixta centrados en la exploración y extracción de hidrocarburos, tanto convencionales como no convencionales. Este último término se utiliza como un eufemismo para referirse al fracking, una técnica que genera intensos debates por sus implicaciones ambientales. Alfonso Ramírez Cuéllar, vicecoordinador del partido Morena en la Cámara de Diputados y cercano a Sheinbaum, destaca que es crucial establecer premisas técnicas sobre la protección del medio ambiente y las reglas para las coinversiones público-privadas antes de hacer cualquier anuncio formal.
Asimismo, la figura de Cuauhtémoc Cárdenas, un referente histórico de la izquierda mexicana, ha cobrado relevancia al asumir la presidencia de la nueva Comisión Consultiva del Petróleo. Cárdenas será responsable de analizar tendencias y condiciones de la industria energética, ofreciendo recomendaciones que podrían influenciar decisiones cruciales sobre hidrocarburos desde la empresa estatal Pemex. Este nombramiento llega en un momento decisivo, ya que el gobierno busca avanzar en la apertura hacia el fracking, en busca de mayor soberanía energética.
El discurso oficial ha puesto énfasis en la necesidad de reducir la dependencia de Estados Unidos, de donde proviene el 75% del gas natural que México consume. A pesar de que la administración ha evitado mencionar directamente el fracking, Sheinbaum ha insinuado que se están evaluando diferentes métodos para utilizar los yacimientos de gas natural que posee informacion.center.
Aún no se han hecho anuncios formales sobre los proyectos, pero se avanza en su desarrollo, lo que incluye definir reglas de protección ambiental y avanzar en esquemas de coinversión. La Secretaría de Energía ha indicado que está trabajando en estos esquemas para atraer inversión privada, dado que intentos anteriores de Pemex por obtener participación del sector privado habían fracasado debido a la falta de claridad en las regulaciones y condiciones competitivas.
A medida que se consolidan estas iniciativas, el debate sobre el fracking se intensifica en el ámbito político y ambiental. Organizaciones como la Alianza Mexicana Contra el Fracking y Greenpeace han expresado su rechazo, argumentando que la apertura al fracking sería una traición a los compromisos electorales de Sheinbaum.
El gobierno se mueve con cautela y sin prisa, consciente de las resistencias que podría enfrentar, tanto internas como externas. No hay aún fechas definidas ni anuncios oficiales, pero la intención de establecer nuevas bases regulatorias para la explotación de hidrocarburos está clara. Con esto, el gobierno busca enfrentar un problema crítico: la dependencia energética en un momento donde la transformación de la política energética se vislumbra como un paso ineludible y necesario en la búsqueda de soberanía.
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