Crisis de desabasto de medicamentos afecta a la Sedena
La Secretaría de la Defensa Nacional opera con niveles bajos para surtir recetas, lo que obliga a los derechohabientes a financiar su propia salud.

La crisis de desabasto de medicamentos que ha afectado al sistema de salud mexicano en varios estados también se ha extendido a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Esta situación se vive en medio de protestas por falta de medicinas y condiciones laborales dignas en al menos 13 estados del país.
Según documentos oficiales de la Dirección General de Sanidad del Ejército Mexicano, el Hospital Central Militar opera con niveles bajos para surtir recetas. Esto obliga a los derechohabientes a financiar su propia salud, lo que es inaceptable considerando que deberían tener acceso a medicinas gratuitas.
A pesar de que el presupuesto global de la Sedena ha mantenido una tendencia al alza en los últimos años, con asignaciones que han pasado de 119 mil millones de pesos en 2018 a más de 170 mil 753 millones de pesos en 2026. Esto ha consolidado a la Sedena como una de las dependencias con mayor control de recursos en el país.
Se estima que en lo que va de 2026, solo se surten 56 de cada 100 recetas que se emiten en el Central Militar. Esto significa que 44 de cada 100 pacientes tienen que comprar las medicinas con su dinero, a pesar de ser derechohabientes.
El Hospital Central Militar ha sido testigo de múltiples procedimientos médicos realizados a expresidentes y altos funcionarios del país. Vicente Fox se sometió a una cirugía en 2003 para tratar una hernia de disco, mientras que Felipe Calderón recibió atención por una fractura de hombro después de caer de su bicicleta en 2008. También es recordado el caso de Enrique Peña Nieto, quien fue operado exitosamente para retirar un nódulo tiroideo benigno en 2013. Recientemente, Andrés Manuel López Obrador ingresó al hospital para someterse a un cateterismo cardíaco preventivo debido a sus antecedentes de hipertensión e infartos previos.
Sin embargo, la situación ha cambiado en los últimos años y el Hospital Central Militar ha registrado una caída sostenida en su capacidad para surtir recetas médicas. De acuerdo con las cifras disponibles, esta caída se refleja en un porcentaje significativo.
La falta de medicinas se ha convertido en un problema común entre los soldados y sus familias que dependen del hospital. Con el cierre de los registros anuales, casi la mitad de las recetas médicas emitidas terminaron vacías o incompletas debido a la falta de claves básicas y de especialidad.
La precariedad médica contrasta con el aumento en el presupuesto destinado a la sanidad militar. La secretaría ha recibido una asignación creciente año con año, lo que sugiere que hay recursos disponibles para mejorar la atención médica.
Según las cuentas del Ejército, en 2023 se ejercieron 7 mil 798 millones de pesos para el Programa de sanidad militar. De estos, 5 mil 569 millones fueron utilizados en servicios personales y 2 mil 189 millones en gastos de operación.
Para 2024 y 2025, las cifras aumentaron ligeramente, con un presupuesto total de 8 mil 770 millones de pesos y 9 mil 437 millones de pesos, respectivamente. A pesar del aumento en los fondos asignados, la situación médica en el hospital sigue siendo precaria.
A pesar del aumento en la asignación presupuestal para el programa de sanidad militar, las dificultades para suministrar medicamentos siguen siendo una realidad en las instituciones militares. Según fuentes oficiales, se programaron 6 mil 922 millones de pesos para este año, pero no se descarta que la cantidad real utilizada rebasará el monto originalmente previsto.
La falta de transparencia en los contratos de adquisición de medicamentos es otro problema que enfrenta la Sedena. Cuando se solicitó información sobre las adjudicaciones directas y consolidadas para los ejercicios 2024, 2025 y 2026, la respuesta oficial fue que no se encontraron datos o registros relevantes.
La información histórica sobre el porcentaje de surtimiento y quejas en las farmacias militares también ha sido catalogada como "Sin información durante más de una década. Esto genera un vacío de transparencia en las finanzas de la sanidad militar, lo que dificulta evaluar la efectividad del programa.
La escasez de medicamentos en las farmacias militares tiene un impacto directo en la economía de los derechohabientes, quienes deben recurrir a farmacias particulares para adquirir los insumos necesarios. De esta manera, el personal médico se ve obligado a incurrir en gastos adicionales para cubrir las necesidades de sus pacientes.
La Sedena ha implementado un programa para mitigar el desabasto de medicinas en sus hospitales, pero este proceso resulta ser un calvario burocrático para los pacientes.
Según los lineamientos del programa, cuando la farmacia del hospital no cuenta con un medicamento, el paciente debe solicitar un sello de No Surtido en la receta médica original y volver con el médico tratante para que coloque una leyenda y su firma y sello.
Después de esto, el paciente debe comprar sus medicinas en una farmacia particular y pedir una factura electrónica con los datos fiscales correctos. También debe descargar un archivo PDF y XML de la factura.
Una vez obtenida la factura, el paciente debe ingresar al portal del SAT para verificar el comprobante fiscal e imprimir una hoja de validación que demuestra que la factura está activa y legal.
Luego, el paciente debe entregar en Trabajo Social un folder con varios documentos, incluyendo la receta médica original, un resumen clínico emitido por el médico especialista militar, la factura original y su hoja de verificación del SAT.
El proceso completo es largo y requeriría la colaboración de varias áreas y departamentos dentro de la Sedena, pero aún así los pacientes califican como un calvario burocrático este procedimiento para intentar recuperar su dinero.
El proceso para reembolsar los gastos médicos a pacientes de la Sedena es largo y complejo, lo que ha llevado a muchos a considerarlo un calvario burocrático. Una vez entregada la receta en el centro de salud, se envía a las direcciones centrales para su validación.
Si todo está en orden, se emite un acuse de recibo con número de folio. Sin embargo, según testimonios de pacientes, incluso cuando todo parece correcto, los trámites posteriores pueden ser un obstáculo insuperable.
Adriana N", quien prefirió mantener su identidad en secreto, compartió su experiencia: después de tres intentos fallidos, no logró obtener el reembolso. Se refirió a la dificultad para encontrar al médico que firmara los papeles y a los errores en los datos fiscales que hacían imposible el proceso.
La crisis del sistema de reembolso se refleja en un aumento significativo de reclamos de derechohabientes, con 34 denuncias oficiales en 2026.
Datos basados en información reportada originalmente por El Universal Nación.
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