La dinámica de las relaciones matrimoniales ha cambiado drásticamente en la última década, reflejado por un notable aumento en la tasa de divorcios en México y en el mundo. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), al inicio de 2026, de cada 100 matrimonios, 33.3 culminan en divorcio, una cifra que ha ido en ascenso y que se espera continúe creciendo en los próximos años.
El abogado civil Teodoro Serralde explica que diversos factores han contribuido a esta tendencia. La forma en que las parejas interactúan y se relacionan ha evolucionado, generando que cada vez más personas consideren el matrimonio como un acto efímero en lugar de un compromiso a largo plazo. “Vivimos en una época de inmediatez, donde desechamos relaciones con la misma facilidad que otros objetos”, señala Serralde. Esta visión ha llevado a muchos a optar por uniones libres, creencias que, aunque quizás menos formales, no les eximen de las obligaciones legales que conllevan.
La percepción del matrimonio ha cambiado: ya no se ve como un proyecto de vida, sino como una experiencia que se puede poner a prueba y, si no funciona, abandonar. Esto no solo afecta a las relaciones personales, sino que también tiene implicaciones legales significativas. Aunque el Código Civil mexicano ahora reconoce derechos para parejas en unión libre, las complicaciones surgen cuando se decide poner fin a la relación.
El proceso de divorcio puede variar considerablemente. En el mejor de los casos, cuando hay un acuerdo mutuo, puede completarse en un plazo de dos a tres meses. Sin embargo, la realidad es que muchos divorcios se complican, sobre todo cuando hay hijos o bienes en juego. Si las partes entran en desacuerdos, el proceso puede extenderse varios años y el costo puede aumentar dramáticamente, en algunos casos superando los 100,000 pesos debido a disputas legales.
Serralde enfatiza que llegar a acuerdos amistosos es crucial. Dejar a un lado el ego y priorizar el bienestar de los hijos o mascotas puede simplificar el proceso, reducir costos y asegurar una transición menos dolorosa.
Este panorama refleja una transformación cultural y legal que invita a la reflexión sobre el significado del compromiso y las relaciones en la actualidad. Con la creciente aceptación de nuevas formas de relación, la pregunta que queda es qué futuro tendrán las uniones matrimoniales en una sociedad que valora tanto la inmediatez.
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