La Revolución de la Moda y la Protesta por los Derechos de los Inmigrantes
En noviembre, Rio Uribe presentó su impactante desfile de moda titulado “A Poem and a Protest” en Los Ángeles. Sin embargo, en un surprising giro, este evento dio pie a una continuación tan solo tres meses después, en febrero, cuando Uribe llevó su mensaje a Nueva York con su muestra de moda de otoño 2026: “A Poem and a Protest: II”.
El lapso entre las temporadas de primavera y otoño es notoriamente corto para cualquier diseñador, pero Uribe ha decidido intensificar su voz en un contexto cada vez más crítico. Desde su primer evento, las redadas del ICE han aumentado alarmantemente a nivel nacional, reflejando un clima de creciente hostilidad hacia los inmigrantes. Motivado por esta urgencia, Uribe regresó a la pasarela con un compromiso firme de abordar estos temas ardientes.
El evento neoyorquino, realizado en el restaurante Jean’s, combinó un espectáculo de moda con una actuación musical, inaugurado por el dúo post-punk Planta Industrial. Con un auditorio lleno de espectadores, el desfile resonó no solo por su volumen, sino también por su potente mensaje. Mientras que muchos diseñadores optan por sutilezas al expresar su perspectiva sobre el “paisaje global,” Uribe destacó el contexto actual con valentía. Durante los preparativos, algunos patrocinadores se retiraron, lo que subraya la tensión inherente a tratar tales asuntos. “La libertad de expresión es fundamental en este momento. Solo quería combatir la censura,” afirmó Uribe tras bastidores, mientras la atmósfera se intensificaba con voces que clamaban “F*CK ICE”.
El regreso a la pasarela no solo significó un reajuste urgente de las piezas exhibidas en noviembre, sino también una adaptación a las exigencias de una temporada más fría en Nueva York, con atuendos como chaquetas acolchadas y sombreros estilo trapper. Las clásicas estampas de tartán se mantuvieron presentes en la colección, encapsulando la fluidez de género que ha caracterizado el trabajo de Uribe. Las prendas, con sus cortes deportivos y detalles disruptivos, estaban diseñadas para “ser resistentes para una protesta,” un símbolo de lucha y resistencia.
Además, a lo largo de ambas presentaciones, Uribe se propuso demostrar que los inmigrantes no son un monolito de trabajadores ocultos. “Somos multifacéticos; algunos somos punk, otros somos gánsteres, y otros profesionales de la industria,” destacó. Este enfoque inclusivo se reflejó en el despliegue escénico, donde se difuminaron las barreras entre modelos y bailarines, mostrando una rica variedad de identidades entre el público, representativas de la diversidad del mundo contemporáneo.
La muestra de Uribe no solo fue una celebración de la moda, sino una evocación potente de la lucha por los derechos de los inmigrantes, un recordatorio de que la expresión individual y la libertad de ser son esenciales en tiempos de desafío.
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