Carlos Aceves del Olmo, líder indiscutible de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), ha decidido no buscar la reelección en su cargo, una noticia que resuena en el panorama laboral del país. En una misiva formal dirigida al Comité Nacional, Aceves del Olmo, quien ha estado al mando de la CTM por una década, dejó claro que cumplirá con su periodo estatutario, que concluye el 23 de febrero de 2026. Esta declaración disipa cualquier duda sobre su continuidad en la dirigencia, especialmente de cara al próximo XVII Congreso Nacional Ordinario.
El secretario general, que ha guiado a la CTM desde que sucedió a Joaquín Gamboa Pascoe, argumentó su decisión basándose en recomendaciones médicas y en su deseo de dedicar más tiempo a su familia. Sin embargo, también destacó que el contexto laboral actual exige una “entrega total y permanente”, un compromiso al que prefiere ahora delegar.
En su carta, Aceves del Olmo, de 84 años, expresó que ha tomado esta decisión de forma “personal y responsable”, instando al Comité Nacional a llevar a cabo una transición que sea ordenada, institucional y conforme a los estatutos. Esto no solo marca el fin de una era, sino que también abre la puerta a nuevos liderazgos en una organización que representa miles de contratos colectivos en un momento en que se discute la legitimación bajo las reglas del T-MEC y la Reforma Laboral de 2019.
La salida de Aceves del Olmo plantea un interesante escenario interno, donde Tereso Medina se perfila como uno de los candidatos a sucederlo. Medina ha dejado claro su interés en asumir el liderazgo de la central obrera, lo que desata una competencia que podría definir el rumbo de la CTM en un periodo de cambios significativos para el sector laboral.
Bajo la gestión de Aceves, la CTM ha navegado por momentos de transformación política y presiones por la democratización sindical. Ahora, la organización deberá equilibrar la estabilidad interna con las expectativas de sus afiliados, especialmente en un contexto donde se discuten temas cruciales como la reducción de la jornada laboral y el incremento de los salarios mínimos.
Este relevo se produce en uno de los momentos más sensibles para el sector obrero, resaltando la importancia de que la próxima conducción mantenga la “vida orgánica” de la CTM, que ha perdurado casi 90 años. La transición ordenada que Aceves del Olmo ha solicitado será, sin duda, una prueba de la disciplina y el compromiso que han caracterizado a esta histórica central.
En conclusión, la decisión de no buscar la reelección sienta las bases para una reconfiguración en la CTM, en un momento que exige tanto adaptación como innovación. La próxima etapa en la vida de la Confederación será clave para seguir avanzando en la defensa de los derechos de los trabajadores.
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