El concepto de “glocal” ha cobrado un significado renovado en el ámbito audiovisual, evidenciado en la creciente conexión entre las industrias cinematográficas de España y México. Este término, que fusiona lo local con lo global, se originó en Japón en la década de los 80 y se popularizó en los años 90, justo cuando la revolución tecnológica comenzó a redefinir nuestra forma de interactuar con el mundo.
La relevancia del pensamiento glocal en el cine es indiscutible. Pablo Conde Diez del Corral, director de ICEX España Exportación e Inversiones, destacó que el cine es un sector con un enorme potencial de crecimiento. En sus declaraciones, subrayó la importancia de fortalecer la coproducción entre España y México, especialmente en un contexto donde plataformas de streaming, como Netflix, están reconfigurando sus estrategias a partir de 2024. Este año, estos gigantes del contenido han decidido priorizar la calidad sobre la cantidad, cambiando su modelo de financiamiento y abriendo oportunidades para la cooperación internacional.
La necesidad de colaboración se hace aún más evidente ante un panorama donde, según cifras de ICEX, los contenidos audiovisuales españoles generaron en 2024 una recaudación aproximada de 5,100 millones de dólares, mientras la industria mexicana alcanzó 148,732 millones de pesos, equivalentes a unos 8,114 millones de dólares. Estas estadísticas resaltan el potencial de un mercado hispanohablante que, al ser interdependiente, abre las puertas a nuevas narrativas que pueden resonar en diversas audiencias.
Diez del Corral también aludió al impacto de “La casa de papel”, una serie española que se convirtió en un fenómeno mundial y que ejemplifica cómo las producciones en español están ganando un terreno significativo en el panorama global. Con la creciente movilidad entre España y México, tanto en términos de personas como de contenido, las condiciones para establecer vínculos más sólidos parecen ser propicias.
Un aspecto fundamental del cambio en los hábitos de consumo es la evolución de las plataformas de visualización. Con una audiencia que se ha vuelto más impaciente y exige acceso inmediato a contenidos atractivos, la búsqueda de coproducciones se convierte en una estrategia esencial. “La gente ya no quiere esperar. Organiza maratones para ver series, y la espera prolongada para estrenos resulta fatigante”, observó Conde Diez del Corral.
Para navegar este nuevo entorno, es crucial establecer un intercambio de información que permita el entendimiento mutuo de las estrategias y políticas públicas de cada país. Esta colaboración puede ser vital para equilibrar las sofisticaciones fiscales y los servicios disponibles, fortaleciendo así un mercado en idioma español que pueda competir en el ámbito internacional.
Diez del Corral concluyó apuntando a la urgencia de implementar políticas públicas que atraigan grandes producciones multinacionales. Sin estas estrategias, existe el riesgo de que las producciones locales se desplacen hacia otros países en busca de mejores condiciones. En este contexto globalizado y en constante transformación, el futuro de la coproducción entre México y España parece prometedor y esencial para ambos mercados.
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