La agencia calificadora Moody’s ha tomado la decisión de rebajar las calificaciones de varios bancos que operan en México, un movimiento que sigue a la reciente disminución de la calificación soberana del país, anunciada el 20 de mayo de 2026. Este cambio ha suscitado preocupación en el sector financiero mexicano, pero también ha revelado la resiliencia de algunas instituciones.
El 21 de mayo de 2026, BBVA comunicó que Moody’s había disminuido la calificación de su filial en México, situándola en línea con la rebaja de la calificación soberana, que pasó de Baa2 a Baa3, manteniendo así el grado de inversión. A pesar de esta reducción, la calificadora señaló la sólida franquicia de BBVA en informacion.center, destacando su diversa base de ingresos y robusta rentabilidad, lo que respalda una capitalización sólida. Moody’s afirmó que este ajuste se debió a cambios metodológicos y no a un deterioro en los fundamentos de BBVA México.
Por su parte, Banorte también informó que, a raíz de la disminución en la calificación soberana, sus calificaciones fueron ajustadas y la perspectiva crediticia fue cambiada a estable. La recalificación de Banorte es un reflejo directo de la situación financiera del país, ya que Moody’s ha dejado claro que la calidad crediticia soberana influye en las calificaciones de los emisores que operan dentro de México. Las calificaciones de Banorte fueron ajustadas en varias categorías, incluyendo depósitos y perfil crediticio base, aunque la calificación de corto plazo permaneció inalterada.
Otras instituciones afectadas por estas acciones incluyen Santander, Banamex, y BanBajío, así como organizaciones de desarrollo como Nacional Financiera (Nafin) y Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext). En total, ocho instituciones financieras mexicanas vieron impactadas sus calificaciones, lo que refleja la conexión entre las entidades bancarias y el estado de la economía nacional.
Los fundamentos económicos del país enfrentan desafíos, incluyendo una menor flexibilidad fiscal, expectativas decrecientes de crecimiento del PIB, y un panorama laboral débil. Estas condiciones han llevado a Moody’s a cambiar la perspectiva de las calificaciones de la mayoría de las instituciones de negativas a estables, a excepción de Banamex, cuyo estatus permanece en el lado negativo debido a la incertidumbre sobre el apoyo de su matriz, Citigroup, a medida que esta se convierte en accionista minoritario.
A medida que el panorama financiero se ajusta a las condiciones macroeconómicas actuales, los bancos continuarán enfrentando los ecos de estas evaluaciones. La atención sobre estos movimientos subraya la importancia de la relación entre la calificación soberana y las instituciones financieras, y cómo las decisiones tomadas en este campo pueden tener repercusiones significativas para el sistema financiero en su conjunto.
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