Los precios del petróleo iniciaron la semana con un notable incremento, impulsados por la continua falta de progreso en las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán. Este estancamiento ha generado un clima de incertidumbre, aumentando el temor de que el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz se prolongue. En concreto, el barril de Brent, la referencia mundial, experimentó un aumento del 2.75%, alcanzando los 108.23 dólares para entrega en junio. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), la referencia estadounidense, subió un 2.09%, cerrando en 96.37 dólares para el mismo mes.
El contexto político juega un papel fundamental en este escenario. Durante el pasado sábado, Donald Trump tomó la decisión de cancelar el viaje de su delegación a Pakistán, que tenía como objetivo negociar con Irán. En un giro provocador, Trump declaró que si Irán desea diálogo, su gobierno podría considerarlo, pero debería ser bajo sus términos. A su vez, se reportó que Teherán había enviado una nueva propuesta a Washington para retomar la actividad en el estrecho y poner fin al conflicto, posponiendo la discusión sobre cuestiones nucleares para un futuro cercano.
Sin embargo, las expectativas de Estados Unidos, expresadas por el secretario de Estado Marco Rubio, no fueron satisfechas con la propuesta iraní, que fue considerada insuficiente. Según analistas de ING, la falta de avances en el diálogo político ha llevado a una creciente tensión en el mercado, forzando a los precios del petróleo a revalorizarse al alza.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, quien realizó una visita a Moscú, responsabilizó a Estados Unidos por el fracaso de las conversaciones de paz, reflejando así la complejidad del entorno geopolítico actual. Con estas dinámicas en juego, el futuro de los precios del petróleo y su estabilidad en el mercado global parece estar en una balanza delicada.
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