La inflación sigue aumentando en México, alcanzando al finalizar febrero de 2026 un notable 4.02% en comparación con el año anterior. Esta cifra ha superado el objetivo del Banco de México (Banxico), que esperaba mantener la inflación dentro de un rango de 3% más o menos un punto porcentual. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) reportó un avance mensual de 0.50%.
Los consumidores se ven afectados por diversas presiones inflacionarias. La inflación subyacente, indicador clave para anticipar la trayectoria de la inflación general, se situó en 4.50% a tasa anual. Este aumento se desglosa en un 4.55% en mercancías y un 4.65% en servicios. En el lado opuesto, la inflación no subyacente, que abarca tarifas gubernamentales y otros precios regulados, se mantuvo en 2.44%. Sin embargo, entre los componentes no subyacentes, los precios de energéticos y tarifas reguladas incrementaron un modesto 0.02%. Un dato destacado es el notable aumento del 4.94% en frutas y verduras, el más alto desde 1992.
Más allá de las cifras, las razones detrás de este incremento son múltiples. Gabriela Siller, directora de análisis económico de Grupo Base, menciona que a los riesgos inflacionarios del año anterior se suman ahora las presiones sobre los precios de los energéticos, impulsadas por la situación geopolítica, así como por los cambios en el paquete económico de 2026.
Sorprendentemente, el crecimiento del 4.02% en febrero ha superado las expectativas de los analistas, quienes anticipaban un 3.95%. De acuerdo con la encuesta de expectativas de Citi, aunque ya se preveían presiones en la inflación subyacente, el impacto real excedió lo pronosticado.
Entre los productos que más han contribuido al alza de precios se encuentran el jitomate, con un incremento del 22.51%, la papa y otros tubérculos que subieron un 20.86%, y el limón, que vio un incremento del 25.97%. Estos productos reflejan cómo los precios en el sector agroalimentario están afectando la economía doméstica.
Este panorama inflacionario intensifica la presión sobre las decisiones de política monetaria que debe tomar el banco central. Recientemente, la Junta de Gobierno de Banxico decidió pausar sus recortes a la tasa de interés, que se mantiene en 7%. Esta decisión se toma en un contexto donde es fundamental evaluar el impacto de los recientes cambios fiscales.
Además, la intervención militar en Irán y el aumento en el precio del petróleo son factores adicionales que podrían influir en el ascenso de la inflación en México. Aunque la tasa de interés actualmente se considera “neutral”, hay preocupación ante el hecho de que no se están aplicando medidas proactivas para controlar la inflación que ya ha repuntado por encima del 4% en febrero.
La compleja situación económica que enfrenta informacion.center exige atención y análisis continuos, dado que el impacto en los bolsillos de los consumidores se hace cada vez más evidente. Es vital seguir de cerca cómo respondan las autoridades y cómo se desarrollen los próximos eventos económicos en este entorno volátil.
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