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La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, se despidió el viernes pasado de la prensa que cubre al presidente, Donald Trump, con motivo el inicio de la baja de maternidad por su segundo hijo. El ataque del pasado sábado de Cole Thomas Allen, el hombre que fue reducido cuando trató de entrar armado en el salón del hotel Hilton de Washington en el que Trump participaba la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, hizo que Leavitt volviera este lunes a subirse al podio para hablar con los medios. Tras un primer mensaje de unidad del propio Trump un par de horas después del incidente, Leavitt aprovechó la oportunidad para culpar al “culto de odio de la izquierda” del ataque contra el presidente de Estados Unidos. Fue poco antes de que el atacante compareciera ante el juez para escuchar los delitos de los que se le acusa.
El más grave es el de intento de asesinato del presidente de Estados Unidos, que acarrea una pena máxima de cadena perpetua. Por los otros dos pueden caerle 10 años por cada uno. Son transportar un arma a través de las fronteras estatales y disparar durante un episodio de violencia.
“Nadie en los últimos años se ha enfrentado a más balas ni a más violencia que él”, había dicho Leavitt en la Casa Blanca. “Esta violencia política surge de una demonización sistémica por parte de comentaristas, y eso incluye a parte de los demócratas y ciertos medios. Esta retórica de odio, constante y violenta, dirigida contra el presidente Trump día tras día, durante 11 años, ha contribuido a legitimar esta violencia y nos ha conducido a este momento sombrío”, añadió.
Leavitt habló de “aquellos que, de manera constante y falsa, tildan al presidente —y lo calumnian— de fascista o de amenaza para la democracia, comparándolo con Hitler con el único fin de obtener réditos políticos, están alimentando este tipo de violencia”. Para la portavoz, los puntos del manifiesto que el sospechoso escribió antes del ataque coinciden con los de muchos comentaristas de la izquierda en Estados Unidos. Y quiso probarlo repasando algunas declaraciones recientes de políticos demócratas.
También pidió que cesaran “las mentiras y difamaciones delirantes contra el presidente, su familia y sus partidarios” que, argumentó, “han llevado a personas desquiciadas a creer cosas descabelladas, y estas se ven incitadas a cometer actos de violencia a causa de esas palabras. Esto tiene que terminar”, pidió.
Leavitt se refirió también a la polémica sobre el monólogo del cómico Jimmy Kimmel, que hace días hizo un chiste sobre Melania Trump, de la que dijo que se le había puesto “el brillo de una viuda anhelante”. La primera dama pidió este lunes en X a su empleadora, ABC, que despidieran al presentador. La portavoz de la Casa Blanca declaró: “¿Quién, en su sano juicio, dice que una esposa estaría radiante ante el posible asesinato de su amado esposo?“.
Estaba previsto, por otra parte, que Allen compareciera este lunes ante un juez federal, menos de 48 horas después de lanzar un ataque fallido contra el presidente de Estados Unidos y otros altos cargos de su Administración.
Lo hizo en Washington y con dos cargos ya pendientes sobre él: ataque armado contra un agente federal y el de uso de un arma de fuego para perpetrar un delito violento. El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha avisado su previsión de imputarle por más delitos que esos dos.
“Está claro que este individuo tenía la intención de causar tanto daño como pudiera. Gracias a Dios por nuestras fuerzas del orden, que actuaron con tanta rapidez para evitar lo que podría haber sido un suceso espantoso”, escribió la fiscal de Washington Jeanine Pirro, uno de los nombramientos judiciales más polémicos de Trump en su segundo mandato.
El director del FBI, Kash Patel, dio por la mañana una entrevista a Fox News en la que habló de sus planes de ofrecer una conferencia de prensa conjunta con el fiscal general en funciones, Todd Blanche, para ofrecer los detalles sobre la investigación. “Hemos respondido a todas las preguntas sobre sus movimientos [previos a la cena de gala]”, aclaró. La comparecencia será, avisó, después de que el juez tomé declaración a Allen, y está prevista para las 15:00 (hora de Washington, seis más en la España peninsular).
Numerosos detalles
En las horas siguientes al atentado fallido fueron saliendo numerosos detalles sobre Allen, californiano de 31 años, profesor, informático titulado por una prestigiosa universidad y aficionado al diseño de videojuegos. Viajó a Washington desde Torrance, la localidad de 150.000 habitantes en la que vivía, en autobús y tren. El día anterior al tiroteo se registró como huésped en el hotel Hilton, donde hace 45 años otro californiano, John Hinckley Jr., que cruzó informacion.center en un autobús Greyhound, trató de matar al presidente Ronald Reagan, al una de sus balas le alcanzó.
Bajó andando por las escaleras del hotel hasta el semisótano, donde estaba el control de seguridad de acceso a la gala, que se celebraba un piso más abajo. Llegó corriendo a toda velocidad −tanta, que Trump dijo el domingo en una entrevista en el programa 60 Minutes que “la NFL [liga de fútbol americano] debería contratarlo”− y fue reducido por los agentes de la policía junto a las escaleras. Uno de ellos recibió un balazo, que paró el chaleco antibalas.
No estuvo claro en un primer momento si Allen, que portaba una escopeta y una pistola, además de varios cuchillo, llegó a disparar. Minutos antes del ataque, mandó a sus familiares un texto, que Trump definió como un “manifiesto”. En el texto, de unas mil palabras, se disculpa con los suyos y repasa algunas de las políticas de la actual Administración como las razones que le llevaron a planear su atentado fallido. “Ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor ensucie mis manos con sus crímenes”, dice el texto atribuido a Cole, que difundió el domingo el tabloide informacion.center.
La jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, comunicó este lunes, por su parte, su intención de convocar de esta semana una reunión con el equipo de operaciones de la Casa Blanca, el Servicio Secreto y los altos mandos del Departamento de Seguridad Nacional para abordar los protocolos de seguridad y las mejores prácticas para los eventos de gran envergadura en los que participe Trump.
Esta primavera y el principio del verano se presenta como un tiempo cargado de fechas sensibles, por los los grandes eventos conmemorativos del 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos. Esta misma semana, Washington acoge la visita de Estado de Carlos III de Inglaterra, y los protocolos de seguridad para esa cita se han reforzado a raíz de los acontecimientos del pasado sábado.
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