La empresa estadounidense de inteligencia artificial, Anthropic, ha tomado medidas drásticas al suspender el acceso a sus modelos más avanzados, en respuesta a una reciente orden emitida por el gobierno de Estados Unidos. Esta decisión se destapó el pasado 8 de junio de 2026, cuando la compañía anunció que el acceso a su modelo Mythos 5 y a su variante limitada Fable 5 quedaba restringido, generando muchas interrogantes sobre las implicaciones de la seguridad nacional.
El gobierno de Donald Trump fundamentó esta medida en el control de exportaciones, citando un riesgo potencial de seguridad al indicar que ningún ciudadano extranjero, tanto dentro como fuera del país, incluida la propia fuerza laboral de Anthropic, podría acceder a dichas tecnologías. Este giro brusco provocó que Anthropic tuviese que “desactivar de forma abrupta” sus modelos, incapaz de verificar la identidad de sus usuarios.
La noticia ha tenido un impacto significativo, especialmente en Europa, donde la Comisión Europea, que había conseguido acceso a Mythos a principios de mes tras un largo proceso de negociaciones, expresó una creciente preocupación por la necesidad de soberanía tecnológica. Thomas Regnier, portavoz de la Comisión, mencionó que están evaluando la situación actual y subrayó la necesidad de adoptar medidas que reduzcan la dependencia de tecnología estadounidense y asiática.
Según informaciones de Axios, esta orden emanó del Secretario de Comercio, Howard Lutnick, quien actuó tras conocer que una entidad había eludido las salvaguardias de seguridad implementadas para estos modelos, conocidos por su capacidad suprema de detectar y explotar vulnerabilidades en ciberseguridad con rapidez y precisión.
Anthropic, en defensa de su postura, cuestionó la decisión gubernamental, argumentando que esta medida representa un “malentendido” sobre su tecnología. Aseguró que el descubrimiento de una vulnerabilidad, aunque limitada, no debería ser motivo suficiente para retirar un modelo que ya es utilizado por cientos de millones de usuarios. La empresa enfatizó que aplicar este estándar limitaría severamente el avance en la innovación de modelos de inteligencia artificial.
La compañía, que fue fundada en 2021 por los hermanos Dario y Daniela Amodei junto a otros exejecutivos de OpenAI, no ha dejado de abogar por una regulación pública más clara y efectiva en el sector. En un ensayo reciente, Dario Amodei propuso la implementación de auditorías obligatorias para los modelos más poderosos, destacando la importancia de hacerlo de manera transparente y justa.
Sin embargo, la reacción del gobierno fue percibida como un desafío a esos esfuerzos. Anthropic ha tenido enfrentamientos previos con la administración de Trump, incluida la rescisión de contratos por parte del Pentágono, acusada de representar un “riesgo para la cadena de suministro”. Tras esta experiencia, la compañía ha recurrido a la justicia, argumentando que fue sancionada por negarse a que su tecnología se utilizara para vigilancia masiva o armamento autónomo.
A pesar de las dificultades, Anthropic ha manifestado su intención de restablecer el acceso a estos modelos “lo antes posible”, mientras que otros modelos siguen disponibles para el público. Con una valoración cercana a un billón de dólares, la empresa ha buscado salir a bolsa, alineándose en esta posición con competidores como OpenAI.
La realidad de la inteligencia artificial y su regulación está en una encrucijada, y este episodio con Anthropic pone de relieve el delicado equilibrio entre la innovación y la seguridad nacional en un campo en constante evolución. El futuro de estas tecnologías, junto con su regulación, seguirá siendo un tema de gran interés y de atención mundial.
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