La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) podría extenderse varios meses, e incluso hasta el siguiente año, de acuerdo con Ildefonso Guajardo, exsecretario de Economía de México y negociador principal del acuerdo. Este proceso se anticipa debido a las intenciones del gobierno de Donald Trump de reconfigurar ciertas disposiciones pactadas durante su propia administración.
En una reciente entrevista, Guajardo destacó que el inicio formal del proceso de revisión ya era previsible, dado que los representantes comerciales de EE. UU. habían manifestado su interés por introducir modificaciones al tratado. Como parte de esta revisión, se espera que México y Canadá presenten solicitudes para renovar el acuerdo por un nuevo periodo de dieciséis años, lo que podría extender su vigencia hasta 2042. Sin embargo, este respaldo está condicionado a una renegociación de varios aspectos del T-MEC.
Guajardo mencionó que ya se han llevado a cabo dos rondas de conversaciones entre México y EE. UU., y se prevé que inicie una tercera. El exsecretario explicó que la administración estadounidense podría ver el T-MEC como una herramienta de presión política y económica hacia México, advertiendo que las conversaciones podrían ocupar toda la administración de Trump.
Además, señaló que, aunque el tratado no se ha desactivado formalmente, el gobierno estadounidense ha implementado medidas que, a su juicio, violan los compromisos previos. Entre estas acciones, destacó la imposición de aranceles a sectores estratégicos como el automotriz, el acero y el aluminio, lo que ha resultado en que una tercera parte de las exportaciones mexicanas deba pagar tarifas adicionales.
Estas tarifas han colocado a México en una situación de desventaja frente a naciones que han establecido acuerdos más favorables con EE. UU. No obstante, el exfuncionario indicó que Washington ha evitado imponer restricciones más severas en sectores cuya afectación podría repercutir negativamente en su propia economía.
Guajardo enfatizó que las medidas arancelarias están impactando de forma directa a empresas, industrias y empleos en México. Por lo tanto, considera que la delegación mexicana debe mantener una postura firme durante las negociaciones, subrayando que no desean más aranceles ni una dependencia excesiva de la producción estadounidense en la manufactura automotriz.
El enfoque debe ser buscar ajustes que fortalezcan la competitividad de América del Norte en su conjunto, sin eliminar las ventajas comparativas de cada nación. Este miércoles, se formalizarán posiciones entre los gobiernos para establecer mesas de diálogo que revisen las propuestas de EE. UU. Cualquier acuerdo posterior deberá acatar los marcos legislativos de los tres países involucrados.
Guajardo también se refirió a la reciente entrada en vigor de un nuevo acuerdo comercial entre EE. UU. y la Unión Europea, así como la modernización del tratado entre México y el bloque europeo. A pesar de las complicaciones que surgen de la intensiva integración económica con EE. UU., el exsecretario enfatizó que la diversificación comercial sigue siendo una estrategia esencial para México.
Recordó que las negociaciones para modernizar el acuerdo con la Unión Europea comenzaron en 2013, con el objetivo de ampliar el acceso de productos mexicanos, principalmente los agroalimentarios, al mercado europeo. Con un comercio que aún se concentra en un 80% con EE. UU., Guajardo concluyó que la insistencia en diversificar mercados es vital para asegurar un comercio robusto y equilibrado en el futuro.
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