El estrecho de Ormuz, una vía marítima clave, enfrenta una alarmante disminución en el tráfico comercial, un fenómeno que resalta las crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán. El reciente evento, registrado el martes, mostró que solo cuatro buques comerciales, en su mayoría relacionados con Irán, cruzaron esta importante ruta. Para el miércoles por la mañana, no se había reportado ningún nuevo cruce, generando inquietudes sobre la seguridad marítima en la región.
Las estadísticas de tráfico son especialmente inquietantes en el contexto de la escalada de hostilidades. Estados Unidos llevó a cabo ataques aéreos contra instalaciones militares iraníes, en respuesta a las acusaciones del presidente Donald Trump, quien alegó que Irán había derribado un helicóptero militar estadounidense. A pesar de las tensiones, funcionarios de la administración Trump insisten en que los canales diplomáticos siguen abiertos, aunque el presidente advierte sobre posibles consecuencias para Irán si no se avanza en las negociaciones de paz.
En medio de este escenario, la actividad marítima clandestina parece estar en aumento. A pesar de la escasez de tráfico visible, algunos buques continúan navegando en la zona sin emitir señales de localización, lo que complica el seguimiento del tráfico real. Datos indican que Irak ha intensificado sus envíos desde Basora, alcanzando aproximadamente siete millones de barriles en exportaciones solo en los últimos días. Algunos superpetroleros vinculados a Irak, como el Kiara M, habrían transitado por el estrecho de manera clandestina, desactivando sus señales de seguimiento para evitar la detección.
El martes, tres buques cisterna de combustible, incluyendo uno vinculado a China y dos a Irán, zarpaban del Golfo Pérsico, mientras que solo un buque granelero relacionado con Irán reportaba actividad comercial entrante. A su vez, un incidente reciente involucró a un buque cisterna previamente cargado con crudo iraní, que se incendió en el Golfo de Omán; este evento se produjo en un contexto donde los esfuerzos estadounidenses por restringir el tráfico marítimo relacionado con Irán se vuelven cada vez más notables.
Los desafíos en el seguimiento de la navegación se ven agravados por la presencia naval estadounidense y por la práctica de los buques vinculados a Irán de desactivar sus señales AIS al aproximarse al estrecho de Ormuz. Esta táctica, común antes de las restricciones impuestas por Estados Unidos, continúa complicando el monitoreo del tráfico en una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo.
Mientras las señales AIS siguen interrumpiéndose, es crucial hacer revisiones periódicas del estado del tráfico marítimo. La situación actual subraya la fragilidad de la seguridad en la región y su impacto potencial en el comercio global.
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