Nestlé y Danone enfrentan un intenso escrutinio tras recientes investigaciones que cuestionan la velocidad de sus retiradas de productos de leche de fórmula contaminados. Un informe conjunto de medios públicos de Francia, Bélgica y Suiza ha revelado que Nestlé demoró la notificación a las autoridades europeas sobre la presencia de cereulida, una potente toxina vinculada a riesgos severos para los lactantes, como vómitos y diarrea.
La investigación, impulsada por entidades mediáticas como Radio France, RTBF y RTS, destaca el uso de un ingrediente contaminado proveniente de la empresa china CABIO Biotech, utilizado por varios fabricantes de leche de fórmula, entre ellos Nestlé, Danone y Lactalis. Esta contaminación ha llevado a la retirada de productos en múltiples países, generando creciente preocupación entre padres y cuidadores.
Un portavoz de Nestlé ha defendido la postura de la compañía, mencionando que la información difundida es “inexacta y engañosa”. Según declaraciones de la empresa, se actuó con total transparencia y colaboración desde el primer momento, asegurando que se siguieron rigurosos protocolos, que incluían evaluaciones y controles de trazabilidad, antes de llevar a cabo las retiradas públicas.
Nestlé había informado que detectó los primeros niveles bajos de cereulida en sus productos a finales de noviembre de 2025. Sin embargo, el momento clave se produjo el 24 de diciembre, cuando se confirmó la contaminación y decidieron cesar el uso de todas las mezclas que contenían aceite de ácido araquidónico del proveedor. La notificación al proveedor se hizo el 29 de diciembre, seguida de análisis adicionales hasta el 3 de enero, momento en que finalmente comenzaron las retiradas públicas a partir del 5 de enero.
El conflicto se profundiza al señalar que el 26 de diciembre se bloquearon 838,000 latas en la fábrica de Nestlé en el norte de Francia, entre otros centros de producción. Sin embargo, se argumenta que muchos productos ya se encontraban en el mercado, lo que generó un debate sobre la adecuada notificación a las autoridades europeas, a pesar de las exigencias normativas en caso de riesgos de salud.
Los reportes indican que Nestlé realizó retiradas “silenciosas” en Austria y Alemania a partir del 24 de diciembre, mientras que los productos de Danone no se retiraron oficialmente hasta enero, lo que ha generado una fuerte respuesta por parte de Nestlé que rechaza dicha acusación.
Con la confianza de los consumidores en juego y el bienestar de muchos lactantes en riesgo, esta situación resalta la importancia de la transparencia y la rápida acción por parte de las grandes corporaciones en la industria alimentaria. A medida que la investigación avanza, los ojos del mundo se mantienen fijos en cómo estas empresas manejarán la crisis y garantizarán la seguridad en el futuro.
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