Bella Hadid ha dejado una huella imborrable en el Festival de Cannes, destacándose en una variedad de looks que van desde la estética de la era Tom Ford en Gucci hasta vestidos icónicos como un elegante modelo de Chanel de los años 80. Este evento anual no solo es una pasarela de cine, sino también un escaparate de moda en el que Hadid, sin duda, brilla.
En esta edición, la modelo lució una selección de piezas de archivo que capturan una esencia divertida y desenfadada, perfecta para el ambiente del sur de Francia. Al salir del famoso hotel Cap-Eden-Roc en Antibes, se la pudo ver disfrutar del momento, vestida con un crop top de gingham rosa y un conjunto de cintura baja de Chantal Thomass, todo del archivo de primavera de 1988. Estas prendas, cuidadosamente seleccionadas por su estilista, Mimi Cuttrell, provienen de Justin Reed, una tienda de ropa vintage en Los Ángeles que se especializa en piezas de la era Y2K.
En un ambiente de celebración, Hadid combinó su conjunto con joyería de Chopard y un elegante anillo de diamantes de Shay, complementando su look con gafas de sol retro y unos delicados tacones rosas. Su peinado, un desordenado moño lateral que acentúa su sonrisa, contribuyó a la frescura de su apariencia.
Posteriormente, durante un almuerzo con su madre, Yolanda Hadid, optó por un vestido halter de Alaïa de la colección primavera 2003, caracterizado por su escote en forma de llave y una silueta que cae hacia una cintura baja. Este vestido también fue cuidadosamente seleccionado por Cuttrell, proveniente de Emerieu, un renombrado vendedor de ropa vintage en París que ofrece una impresionante colección que abarca desde los diseños de Dior hasta los de Alaïa.
Emerieu, a través de su fundadora Mathilde Gaudier, ha destacado la importancia de las piezas de Alaïa, afirmando que muy pocos diseñadores comprenden la figura femenina como lo hizo Azzedine Alaïa. El mismo vestido que lució Hadid también está disponible en múltiples colores y longitudes, evidenciando su calidad y versatilidad.
El conjunto de Hadid en el almuerzo se complementó con una bolsa vintage de Prada y unas elegantes bombas de piel de serpiente de Manolo Blahnik, adquiridas en Shop Élléments, una tienda especializada en calzado clásico. Esta selección de moda atemporal, unida a su estilo personal, resalta el papel de Bella Hadid no solo como modelo, sino como un ícono de la moda contemporánea.
Mientras continúan los días del festival, Bella Hadid se mantiene a la vanguardia de las tendencias, reflejando una combinación única de nostalgia y vanguardia, lo que asegura su lugar en la historia del Festival de Cannes.
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